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lunes, 15 de agosto de 2011

Pragmatismo II: ¿Disciplinas o enfoques u otros? I parte: Glosario


Pragmatismo II: ¿Disciplinas o enfoques?

En un anterior escrito, se tomó el término de Pragmatismo como las variaciones de las prácticas eclécticas e integracionistas, concluyendo sobre la imposibilidad de unas, y la superficialidad teóricas de todas ellas. Por otro lado, es posible de referirnos con Pragmatismo, no al criterio de utilidad práctica con el uso de técnicas, métodos y postulados ignorando de que provengan de distintos caminos y terminen en distintas metas, sino todo lo contrario: el guardar “coherencia” con respecto a la “teoría” y a sus “propios” “métodos” y “técnicas” para sus criterios de aplicabilidad respectivos. Estos dos significados del mismo término, aunque enmarcados por la Psicología Tradicional, se definen como prácticas distintas y variadas además de separadas entre sí.

A pesar de que pueda causar confusión esta idea sobre la utilización de término Pragmatismo en estos usos “contrarios”, no es causal el que se les haya denominado así, tienen un punto de comparación: el primero (Pragmatismo I) refiere a las prácticas en que convergen distintas conveniencias teóricas (cada psicólogo no profundiza o sí lo hace, pero sigue equívocamente, “varios paradigmas”) para suutilización tecnológica; y el segundo (Pragmatismo II), son las prácticas de teorías que divergen entre sí (cada psicólogo profundiza y sigue “su paradigma”) y, aunque con distintos criterios de aplicabilidad, el mismo fin que el anterior: la utilización tecnológica.

Por tanto, de manera esforzada por el momento, el criterio que los alberga es el hecho evidente de que todas ellas sean (o “finalicen”, algunas) en profesiones de “contacto directo” con la sociedad y sus demandas. El análisis a continuación, nos dará luces de que aún hay muchos cabos sueltos por atar y, obviamente, muchos nudos conceptuales que desatar, desde otro juego de lenguaje claro está.

Antes de este análisis, será muy prudente proporcionar algunos significados de distintos términos queusamos los psicólogos, de manera indiscriminada. Darnos un tiempo de diferenciarlos, nos ahorrará años perdidos así como los que vendrán en nuestra amada e institucionalizada “Psicología”. Espero que esto pueda aclararles (aclararme) algo el panorama –sólo se puede pensar escribiendo-, sin antes decirles que todo comentario será bien recibido, pero que sea así como todo psicólogo pragmático,directo.

Finalizando, es “necesario” afirmar que en mis consecuentes planteamientos, “sigo” una concepción kuhniana de la historia de la ciencia; una clasificación disciplinaria en ciencias y en profesiones, y sobre estas en mono-, inter-, multi-, y trasdisciplina; además del concebir Ribesiano de la ciencia o su propósito en el teorizar “puro”, por ende, la posibilidad de la psicología como ciencia “pura” o “básica”, y de carácter eminentemente multi e interdisciplinario (“tener en cuenta esto, es muy importante para mi comprensión de lo que quiero decir, y la comprensión de ustedes de lo que quiero decir).

Notarán en las definiciones finales, las cuales considero más relevantes por complejas y amplias, que presentaré justamente “otras perspectivas” aparte de las que estoy “siguiendo”, y así, para fines didácticos, ustedes contrasten a leer de nuevo este escrito, a) la diferencia entre una perspectiva y otra, b) cuál se ajusta o se acomoda mejor con la situación o el problema, c) cuál es el criterio que deban seguir en los casos que se definan por “criterios” (por ejemplo, de la clasificación de la ciencias en objeto, método, historia, etc.; pero que esto no quiere decir que existen “teorías que no se le ajusten”, en realidad las hay), y en otros casos, d) puedan “estar seguro” de cuál es la perspectiva a tomar (que no está mal, la seguridad no es dogma). La intención de este ensayo, es la de mostrar que lo que hemos escuchado en las clases, en los eventos, en los profesores, o en otros lados, son parte muchas veces de condicionantes (falta de libros editados o traducidos, profesores superficiales, profesores loables bajo el riesgo de cierto principio de autoridad, teorías que justifican prácticas o Pragmatismo I, prácticas que justifican teorías o Pragmatismo I, sensacionalismo, seguridades que creemos infalibles o únicas, perspectivas bajo criterios específicos, etc.) que pueden estar limitándonos en el repertorio amplio y existente de perspectivas y orientaciones. Además que nos darían mayor fineza y competencia para un criterio propio, y quien sabe, ORIGINAL (¿Una disonancia entre los dichos de que todo está dicho, o que todo lo dicho no es sólo lo dicho que se ha dicho?).

Y QUE QUEDE CLARO, QUE ESTO SE TRATAN DE USOS ORIGINARIOS, COMUNES Y NO TAN COMUNES, QUE ES DISTINTO MAL USO, USANZA, Y UTILIDAD DE UN CONCEPTO, se trata de decir lo que está mal, o lo que se puede permitir por ampliación en la semejanza. De ninguna forma también, se habla del PRAGMATISMO FILOSÓFICO NORTEAMERICANO (un tema favorito que se tocará luego). Queda justificado el presente ensayo.

1. Teoría: Este término es multívoco, y nos referimos “a ellos también”, con el “significado” de enfoque, disciplina (o sus dos acepciones), y “paradigma” (o sus múltiples acepciones). Sin embargo, es posible delimitar  usos legítimos de este término, distintos a los mencionados anteriormente:

a) Como Teoría Científica: Estructura de conocimientos básicos provenidos desde un “paradigma” particular, con meta de su establecimiento estable como ciencia normal en su “disciplina” científica (siguiendo a Kuhn, es decir, una perspectiva historicista de lo que es una teoría científica, por tanto se presenta como uno de los muchos enfoque existentes, y algunas observaciones a ella. En el análisis de “Ciencia” y “Disciplina” se ahondará más.): La Teoría darwiniana, la de Mendel, o la unificación de éstas en la “Teoría” Moderna de la Evolución, proveniente del “paradigma” “evolucionista” (del tipo horizontal), y ciencia normal de la “disciplina” de la “ciencia” biológica.

Obs. 1: Darse cuenta de la “unificación” (en el caso de la ciencia biológica) acá que es posible gracias al lenguaje técnico o “especializado” (no necesariamente terminología nueva o muy rimbombante) que manejan las ciencias biológicas y que cada término, significa un fenómeno en cuestión. Por lo que otras teorías, en ese juego de lenguaje científico, se perfeccionan entre ellas, complementan, modifican, ad hoc, etc.

Obs. 2: Darse cuenta pues, que la continuidad de la realidad abordados por cada “dimensión” de ella, por cada “disciplina científica”, se trata de aquello solamente, “dimensiones” analíticas (¿Acaso cuando te comportas cotidianamente interpretas tu ambiente respecto a la tabla de elementos químicos?). Existe la dimensión psicológica (disciplina científica) en la Educación o Administración (disciplina profesional), más no lo contrario. Entonces cuando el psicólogo “aplica” a las “Organizaciones” (u otras disciplinas), se da cuenta inevitablemente que “necesita” aprender de otras ramas (antropología, matemáticas, estadística, sociología, etc.), aduciendo que es por que “se necesita tener una visión completa de la realidad” y no caer, paradójicamente, en un “Psicologismo”… (Sin comentarios): “SE VUELVE MÁS QUE PSICÓLOGO, POR LO TANTO, DEJA DE SERLO”.

Obs. 3: Por ejemplo, para Ribes (2004b): “La psicología educativa no constituye un campo especial de conocimiento de la psicología. En realidad, tiene que ver con la relación que se da entre una disciplina científica (o que aspira a serlo), la psicología, y una interdisciplina, la educación, que representa a la escuela como institución social. Examinar la psicología educativa equivale a examinar los objetivos y criterios de la educación como función social, y la manera en que la psicología puede aportar conocimiento pertinente a las formas y fines del proceso social educativo (…) constituye un campo de intersección entre la educación como ínter disciplina y la psicología como disciplina científica. La psicología tiene como encargo de conocimiento el comportamiento del individuo con relación al comportamiento de otros individuos y los objetos y acontecimientos que le rodean. Por ello, su contribución al proceso educativo radica en el análisis e investigación del individuo que se educa, es decir, del individuo que aprende a ser competente en los distintos ámbitos y niveles de organización de la vida social” (p. 1-2).

Obs. 4: Otra paradoja –otras se pueden encontrar en: http://www.facebook.com/notes/bryan-f%C3%A9lix-aguirre-jaqui/paradojas-en-mi-facultad-de-psicolog%C3%ADa/216621101711318, lo que se podrán entender mejor después de leer todo este ensayo- que complementa hasta fundamenta la idea anterior, es la posición histórica que tomó la Psicología, justamente “en el momento en que el conocimiento científico se estructura con base en la “especificidad” (integrada) de sus objetos de estudio y métodos asociados (al margen de las relaciones multi e interdiscilinares que se establecen) (…) destaque por cubrir bajo su nombre a múltiples disciplinas paralelas, divergentes muchas de ellas, que reclaman, de un modo u otro, la legitimidad exclusiva del nombre compartido” (Ribes, 2004, p. 11). El concepto de “disciplina” al que se refiere acá, es el de la acepción de “disciplina psicológica” (se verá en “disciplina”).


b) Teoría científica-práctica: En Psicología existen estas “variaciones del primero”. Son aquellas estructuras de conocimiento básico-analítico que finalizan en criterios de aplicabilidad “sintética” de “contacto directo” con la sociedad, llamadas también, “profesiones-científicas”. El error consiste en suponer que los científicos (interdisciplinarios, por ejemplo), de su “teoría”, brindan los conocimientos “para que ellos”, practicantes de la “misma teoría o lógica de conocimiento”, “ejerzan esos conocimientos”. Históricamente, en Psicología se entendió casi siempre así, por su naturaleza de “aparecimiento dados en distintas prácticas en forma de tecnologías” como si esta fuese un conocimiento suficiente o por lo menos, que comprenda una realidad disciplinaria-profesional, como, por ejemplo, la Educación (un excelente debate posteriormente).

Obs.1: Fíjense que de las cuatro formas de Psicologías “aparecidas” en el siglo XX, tenemos a dos que suponen la intervención directa en la Sociedad (Ribes, 2004) –y fíjense como aún prevalece dicha distinción, además de que aquella sigue “distanciándonos” en paradigma, y desarrollando aún nuevos-: 1. el estudio experimental de los fenómenos mentales o la experiencia subjetiva; 2. la extensión de los estudios del sistema nervioso y la evolución biológica; 3. el estudio del comportamiento de los organismos, la extrapolación de estos resultados animal-hombre, y su intervención en la sociedad; 4. desarrollo de técnicas de medición y las intervenciones en las diversas actividades humanas (salud, organizaciones, etc.).

Obs. 2: Como se verá posteriormente, la falacia de la dicotomía (relación de contradicción, u opuestos, u antonimia, etc.) entre Ciencia Aplicada y Ciencia Básica, generó en esta última, el prejuicio de “No aplicada”. Por lo que se generó en Psicología, la idea de que una “ciencia genera conocimientos, pero que sean aplicativos, “en el sentido”, de resolver problemas con base en profesiones disciplinarias (el caso del Conductismo). Esta idea, casi generalizada en la Psicología, posibilita el fenómeno del Pragmatismo tanto I (confusión entre “disciplinas” como paradigmas psicológicos que se combinan y mezclan), como II (confusión entre  “disciplinas” científicas con disciplinas profesionales) y que, PARADÓJICAMENTE, en el primer caso y la mayoría del segundo caso de Pragmatismo, no se consideran -ni se considerarían en un futuro próximo o lejano- como teorías científicas-prácticas-. Toda ciencia se “aplica”, pero no en forma profesionalizada, sino desprofesionalizante, es decir, de manera indirecta aportando los conocimientos generados (un debate que se dará posteriormente en otra nota relacionado a la Psicología).

Obs. 3: Aunque escapa de los objetivos del presente ensayo, la revisión entre ciencia y tecnología en Psicología (De si es Tecnociencia o ciencia y aplicación convergen en disciplinas distintas), sólo mencionaré que de esta corriente de práctica social, hubo y hay dos: pragmática (según la demanda histórica, empezada desde el Psicoanálisis en adelante), y la científica (desde su definición epistémica en adelante). Fue originalmente la Modificación de Conducta con el Análisis conductual aplicado quienes trataron de invertir en Psicología, esta brecha existente entre sistematicidad y aplicación –casi exclusivamente clínica-, en los cuales no sólo se encontró un creciente interés en el rigor metodológico y la eficacia de las prácticas, sino también en la delimitación conceptual de los problemas o temas que se abordaban. Sin embargo estas se diferenciaron. La Modificación de la Conducta optó –para el paradigma de la TRC- por priorizar los efectos o eficacia de los procedimientos y técnicas en situaciones específicas –es decir, las variables dependientes-, terminando en la fundamentación clínica aplicativa sobre el cuestionamiento en el laboratorio: “Así, proliferaron los minimodelos clínicos-experimentales que tenían origen en concepciones diferentes de la filosofía de la ciencia y la metodología de investigación derivada del conductismo radical o analítico” (Ribes, 1982, p. 78). Por otro lado, -y lamentablemente- se creó la dicotomía con el ACA, que priorizaba la investigación –las variables independientes- más que en la aplicación, puesto que, la situación actual de la Psicología lo ameritaba, y esto justamente nos resuelve la pregunta de por qué se consideran incompatibles sólo por priorizar lo uno y lo otro. Para Ribes (1972), la Psicología aún no se encontraba en el estado para desarrollar tecnología por no cumplir los siguientes requisitos fundamentales (y habrá que preguntarnos si los cumplimos total o parcialmente ahora): a) Cuerpo científico básico y aplicado que da fundamento teórico y metodológico a las técnicas; b) Lenguaje común que permita la evaluación de la aplicación tecnológica, y c) Criterios sociales explícitos respecto a las condiciones y características de aplicación. En resumen, surgieron posteriormente de la modificación de la conducta, la terapia conductual (que es otro debate sus relaciones, semejanzas, diferencias. Véase en: http://redalyc.uaemex.mx/pdf/805/80540101.pdf ), las terapias de orientación conductual mediacional (neoconductistas), las terapias basadas en el aprendizaje social, y las terapias de orientación cognitivo-conductual. Todas ellas, con distintas filosofías distintas –si se les puede llamar así-, implícitas las mayorías de ellas. El análisis del por qué sucedió esto, del por qué no se debe de pensar que es posible la tecnociencia en las condiciones actuales de Psicología, que es equívoco el pensar que esta relación fue, en principio, exitosa, del fallo de carencia en demarcación histórica de estas, los límites de la extrapolación de los hallazgos experimentales y clínicos, la irreductibilidad del comportamiento humano sobre el comportamiento animal, los problemas en la limitaciones de la comprensión del comportamiento por las limitaciones teóricas subyacentes, el reduccionismo de distintos tipos, la naturaleza de la tecnología psicológica, y por último, la naturaleza profesional del PSICÓLOGO, son motivos para un nota posterior para entender mejor este fenómeno: NO EXISTEN EN PSICOLOGÍA, TEORÍAS CIENTÍFICAS-PRÁCTICAS.

c) Como teoría “ordinaria”.  Entiéndase a ordinario por el tipo o naturaleza del lenguaje de sus proposiciones y palabras. Son aquellas estructuras de “enunciados generales” que no se constituyen “conocimientos básicos” (no lenguaje técnico-científico; no análisis conceptual experimental). Ejemplos son las “teorías” humanísticas (Maslow, Rogers), la mayoría de enfoques (en su uso como “teoría)  que encontramos en la Psicología social,  Organizacional, Industrial, etc. Éstas se constituyen, para la Psicología, la gran mayoría en lo que se refiere a las estructuras de conocimiento de los fenómenos que pretenden comprender, poseyendo distintas naturalezas de acuerdo a su amplitud, métodos, disciplinas constitutivas, disciplinas originarias (en el sentido de que se pretende para la Psicología, la utilización parcial o completa de postulados de otras disciplinas distinta a ella, por ejemplo, Teorías de la Educación, Teorías biologicistas, etc.) (La amplitud de éstas, hace imposible su análisis, lo que se constituiría en un buen debate posterior, una sistematización de ellas). Es a lo que yo llamo, teorizar por teorizar o sin análisis experimental: LA EXPERIENCIA APLICATIVA COMO LA CIENCIA BÁSICA SUFICIENTE DEL PSICÓLOGO.

Obs. 1.: El otro mito que acompaña a todas ellas, es la profesionalización de “sus teorías” ordinarias, en el sentido de que, como cualquier lego o no lego en Psicología puede evidenciar, todas fueron desarrolladas originalmente para la solución de un fenómeno de la realidad psicológica (psicologismo) o problema social. La demanda social, muchas veces a obligado a “los psicólogos” como los entendedores de la conducta del hombre, a crear tecnologías en primera instancia en los espacios los cuales ni el sociólogo ni el biólogo le competían (el poder sugestivo de un placebo, lo “psico-somático”; “la capacidad de hacer bien en distintos desempeños de las personas”, entre otros: EL ENTENDIMIENTO REDUCCIONISTA DE LAS CIENCIAS COMO POSICIONES FRAGMENTADAS, POSIBILITO LA CONFUSIÓN DE LA PSICOLOGÍA COMO UNA POSIBLE CIENCIA BÁSICA CON APLICIACIONES SOCIALES, violando así, su lógica categorial como monodisciplina, “transformádola” en la quimera inter-multi-trans-disciplinaria que constituye –a parte de la otra quimera paradigmática que hemos construido-).

Obs. 2: El grado de sistematización de estas “teorías del lenguaje ordinario”, es mínima con respecto a la precisión conceptual que se requiere, evidentemente, cuando se tratan de seguir estos objetivos. La vaguedad y poca exactitud de los significados de los términos, el error categorial de tratar lenguaje ordinario como multívoco, la no utilización de un lenguaje especializado para referenciar “lo regular” en los “hechos”, la “subjetividad” (prácticas lingüísticas del sujeto y no causas de ellas), el aparente “análisis sintético sin análisis” que les da su “experiencia”, la suposición de las “teorías generalistas o absolutas” y la suposición de que las teorías podrían ser todas “particularistas” (Aquellos que no salen de esa dicotomía absurda de “generalizar los conocimientos y sus categorías”), el nivel de “abstracción” de los postulados –como términos- ordinarios que pueden “no aterrizar en el camino”, los errores de delimitación disciplinaria y el riesgo del reduccionismo siempre latente, criterios de verdad o rigurosidad, y con la misma importancia, la naturaleza del fenómeno o conjunto de fenómenos que pretender describir-explicar (que puede ir desde grupos en determinadas situaciones, realidad sociales, comportamientos simples reflejos, comportamientos complejos de la cotidianidad, entre otros), pueden, de antemano, ser rechazadas por una comunidad científica que busca la explicación “mejor” (amplia, útil explicativamente, útil metodológicamente, falseable y no falseada, progresista y acumulativa, manejable como instrumento, acorde con los condicionamientos socio-históricos, etc. Elegir el que “más les convenga”). Claro, a menos que no se quiera de la Psicología, convertirla en Ciencia (lo que por antonomasia, es una paradoja puesto que no hay Psicología sin que signifique conocimiento cinético especializado, además de un suicidio intelectual personal).

Obs. 3: Y como la Psicología no puede compararse con el debate –hasta los clichés clásicos- de las ciencias “por debajo de el” (química, física y biología), es posible que buena parte de ella (osea, lasteorías "del lenguaje ordinario"), se sustenten bajo estos postulados sin que haya razón alguna para refutarlos, si necesariamente estos postulados son evidente para muchos nosotros, como términos en su “uso legítimo”, y para otros, como “usos paradigmáticos”, además de “usos tecnificados pero útiles”. En otro comentario, aduje que saber sobre el qué (o el cómo) de la conducta humana, no implicaba poseer un lenguaje científico, sólo por que estas “aparente regularidades” pueden ser fruto de nuestra experiencia directa con aquellas (por que “estamos inmersos” en su “especificidad”, pero no en el término analítico, sino coloquial puesto que no “hay realidad psicológica como la Educativa o la Empresarial, sino “dimensión”, y esta es analítica; pero es posible referirnos, en términos analíticos, que estamos inmersos en los fenómenos sociales: “La psicología conductual es la disciplina experimental de las ciencias sociales” en Ribes, 2010, p. 75). Que decir del conocimiento práctico (CÓMO HACER CON EL QUÉ) que se supone también, equívocamente, "conocimiento científico". La(s) Psicología(s) no se basan en “regularidades”, sino en lo “regular” del comportamiento como dimensión específica que encuentra en las distintas situaciones sociales (economía, salud, derecho, moral, etc.): EL PSICÓLOGO NO ES CIENTÍFICO, ES UN EXPERTO DE UN ÁMBITO ESPECÍFICO POR SU EXPERIENCIA EN AQUEL.


2. Enfoque: “Enfocar” significa dar luz mediante un lente, a algo para “su nitidez”, lo que pasó, a “su comprensión”: Enfocar en “ver algo de un punto de vista para tenerlo más claro” (y se queda ahí la definición). Por lo tanto, strictus sensus, una “psicología”, no es un enfoque, sino que ella “enfoca” un problema en la suposición de esclarecerlo. Las psicologías enfocan (o deberían de hacerlo), pero en sí mismas no se consideran como esta actividad esclarecedora. Sin embargo, es posible identificar dos acepciones de este término,  en donde nos serviremos para el análisis, de la dicotomía sujeto y objeto.

a) Enfocar con una cámara o como “Paradigma” (en el sentido ambiguo por general). Es cuando se enfoca o un paisaje, o un grupo de personas, u otro grupo de personas. Siempre como objetos completos a los que se quiere fotografiar. Depende del punto de vista del sujeto o fotógrafo. Es punto de vista, en Psicología, se consideran como puntos de vista divergentes (o fotos de este objeto o de este otro) de actuar sobre algo, lo que imposibilita un eclecticismo, o integracionismo o conveniencia entre estos (es imposible enfocar un paisaje y al mismo tiempo otro).  Sin irnos demasiado lejos, la currícula “ecléctica” de la Facultad de Psicología de la UNFV en Perú, se define de esta manera para que “cada psicólogo” siguiera una línea o camino psicológico específico (justamente es ello, una mallacurricular), en el cual encontramos Teorías cognitivas, Teorías “Humanistas”, Teorías Psicoanalíticas, e históricamente ausente, Teoría de la conducta. Este es el uso del término enfoque de manera “intuitiva u ordinaria” o de “teoría ordinaria en el contexto pragmático” (generalizada). Existe otro uso que puede referir al significado de “disciplina psicológica” (planteada por Emilio Ribes, se verá posteriormente), en el contexto científico.

Ob. 1: Para complementar y concluir el análisis de los “paradigmas psicológicos”, “enfoques de cámara” o de “teorías ordinarias”, un estudio sólo en el contexto de las psicoterapias, había identificado casi 250 de ellas (Henrik, 1980, citado en Dahab, Rivadeneyra, y Minici, s.f.; Parloff, 1987, citado en Myers y Sigaloff, 2005), y cuatro años más tarde, Kazdin (1984, Dahab y cols., op. cit) como Karasu citan aproximadamente más de 400 modalidades. Imaginemos pues, cuantas “herramientas” terapéuticas existen en el repertorio que “todo psicólogo puede utilizar”, o por lo menos, esto se quiere pensar de todo esto, como si se tapara al Dios Sol con un dedo (ninguna tecnología se considera aislada de los conocimientos inter-disciplinarios que alberga, la metodología que utilizan, y la especificidad lógica-conceptual que abordan). Y como se puede predecir fácilmente, la mitad de éstas se consideran eclécticas (y en ellas, integrativas, que es un eclecticismo que trata de “Integrar” todo lo existente, sea conceptual y técnico), por lo que la otra mitad, se consideran psicoterapias con teoría propia. Se evidencia acá, las consecuencias que se poseen por “pensar desde otra perspectiva”, o usar de otra forma un mismo concepto (agárrate nominalista), por lo que se aprovecha, dar cuenta de estos condicionamientos, la mayoría tácitos en nuestro discurrir conductual.

b) Enfocar con un microscopio o como “prioridad morfológica”. Se da “desde el punto de vista del objeto”, es decir, en la “propiedad”, “parte” o “nivel de observancia” distintos de un solo objeto (o “sujeto psicológico”). Contrario al anterior, son formas divergentes sobre el aparente énfasis que se le pueda poner al –nivel de- enfoque, en el caso de la Psicología, a los distintos sistemas de morfología elementales: Los cognoscitivos en el Lenguaje (VERBAL), los humanísticos en las afecciones y/o procesos senso-perceptuales (SENSORIAL), “los conductistas en las acciones” (MOTOR), el aprendizaje y la motivación; y posiblemente, los psicoanalistas en el sistema inconsciente de todos ellos). Este uso del término parte equívocamente de la premisa de que es posible unificar “los enfoques” con el objetivo de tener una explicación más completa (cognoscitivos y la agregación de las variables mediacionales entre el ambiente y el organismo), más holística (“el todo es mayor que la suma de sus partes”. Principio básico de la Gestalt), más analítica (la Psicología conductista y el Análisis del Comportamiento), y “posiblemente”, más profunda (el Psicoanálisis y el estudio de los mecanismo, procesos y/o fenómenos inconscientes) de la conducta de los organismos, y a veces con algunos de ellos, sólo de la humana (El error de una Psicología como exclusividad del hombre, violando la continuidad biológica de las especies) (Fíjense que la Psicología Tradicional cognoscitiva hasta las “teorías modernas”, caen en el error de estudiar estas morfologías de manera separada dentro de sus axiomas respectivos). Las posturas eclécticas e integracionistas (Humanísticas, psicoanalíticas y psicodinámicas) encuentran su justificación en esta perspectiva de “enfoque”.

Obs. 1: Esta observación casi metafísica que se tiene en muchos psicólogos, se trata de un error en la Psicología tradicional de, aunque de identificarlos, aislar erróneamente estos tres grupos de comportamientos desde el punto de vista morfológico, que son “las formas que asume el hacer del organismo o individuo comportándose en términos de sus movimientos y sus emisiones acústicas” (Ribes, 1994, p.143). No se dice que está mal, tal “procedimiento analítico”, sino que dicho procedimiento se da mediante la presunción de autonomía funcional de cada conjunto: El Aprendizaje es un proceso mental autónomo, la motivación es un proceso mental autónomo, el pensamiento es otro proceso mental, el razonamiento es otro proceso mental superior, de igual forma es la memoria, etc. Y es incuestionable que el análisis de la conducta en la perspectiva del condicionamiento operante “asoma” esta presunción – la conducta lingüística como “tipo de conducta”- (Ribes, 1994): “Estas tres categorías de comportamiento nunca ocurren aisladas. Exceptuando algunas especies primitivas en la filogenia animal en las que se confunden las funciones sensoriales con las de nutrición (moluscos fijos, etc.), toda conducta sensorial se da siempre acompañada de alguna forma de motricidad parasensorial (conductas de orientación o similares), a la vez que toda conducta motriz se ve acompañadanecesariamente  de su reafrentación sensorial. En el caso del comportamiento verbal es vidente que, en sus distintas modalidades (leer, escribir, escuchar, hablar, gesticular y observar), se confunden las tres categorías morfológicas” (p. 148).

Obs. 2: Creo que el Dr. Emilio Ribes (2000), lo dice con la contundencia que lo significa, hasta quizá, sea el único que lo ha dicho o tenga la calidad y justicia para hacerlo: “Sin embargo, es importante señalar que los psicólogos hemos perpetuado esta insensatez al suponer la existencia de una sola psicología, al plantear que las distintas psicologías estudian en realidad campos de fenómenos complementarios de un universo empírico coherente, y al suponer que los conceptos y datos de las teorías amparadas por distintos paradigmas son complementarios e integrables. El eclecticismo, que es el resultado de esta suposición llevado a sus últimas consecuencias, no es más que un producto aberrante de la confusión conceptual y de la carencia de un compromiso explícito con los supuestos que fundamentan a cada psicología y su aplicabilidad” (p. 383).


3. Corriente: Se han definido de diversas formas (aparte de las abundantes que hay) en el sentido disciplinario: corrientes filosóficas, corrientes literarias, corrientes económicas, corrientes psicoterapéuicas, pedagógicas, artísticas, etc. Es posible que, en general, parte de la idea generalizada de “corriente del pensamiento”, o “escuela de pensamiento” entre otros términos asociados. Como puede apreciarse, estos “Usos” del término se dan de manera indiscriminada además de indiferente a la lógica de la disciplina a tratar, científica o tecnológica, básica o aplicada, etc., por lo que se define como término multívoco, en suma, identificado en dos grandes grupos:

a) Como “paradigma”, es cuando se refiere por corriente a “escuela”, en el sentido de “admitido por el uso común o costumbre” (acepción 7 en la RAE) y lo apreciamos como “corriente latinoamericana, corriente europea, corriente norteamericana, etc.” Por otro lado, aunque algunos han tratado de diferenciar este uso como más general al uso de “enfoque” – enfoque constructivista como corrientepedagógica; enfoque constructivista como corriente psicológica, etc.- (Cerezo, 2007), es decir, “corriente” como disciplina “profesional o científica”. En la literatura amplia de la Psicología, se puede encontrar fácilmente que también se refieren a “corriente como enfoque”: que diseña una línea de estudio de un fenómeno, investigación y métodos respectivos. Encontramos el uso de corriente como “enfoque” o corriente humanística, corriente psicoanalista, corriente cognitivista (pretenciosamente,las principales o únicas). Y obviamente están aquellos que de manera indiscriminada utilizan enfoque y corriente como lo mismo.

b) Como “moda”. El Dr. Emilio Ribes en más de una ocasión se ha referido a “las psicologías” (de manera ambigua) como “modas psicológicas”, o lo que está en costumbre, lo que es “corriente” o usual, lo que está en boga, lo que se usa en el presente en un determinado contexto, etc. Esta definición, se escapa de la rigurosidad que se posee cuando se quiere definir a las psicologías como ciencias, qué tipo de disciplinas o profesiones, por lo que al mismo tiempo, se salva de este problema insoluble ante el uso indiscriminado de los conceptos presentados en el ensayo para con “las psicologías” (de manera ambigua). “Una moda psicológica” es lo que “se estila”, en el sentido de que el sujeto se adapta a lo referencial en la mayoría, en el lugar en que se encuentra.


4. Movimiento: En la historia –este es el criterio- del conocimiento, movimiento se ha referido a las tendencias de pensamiento que a) se estuvieron desarrollando desde sus orígenes (Limentani, 2004) b) que su carácter sea de innovación y cambio (sexta acepción en RAE) por lo que muchas veces se le ha asociado con  “Revolucionario” en Historia, y en Psicología, “revolución”; y/o que significan también como “periodos” históricos de pensamiento (Movimiento grecorromano, Movimiento humanista). Como es de esperarse, se pueden encontrar también referencias de Movimiento psicoanalítico, movimiento conductista, movimiento humanista, entre otros, distintamente de estos tres criterios o relacionados entre ellos.


5. Abordaje: Es acercar una embarcación a otra y dar paso a una de ellas con intensiones de combate (RAE, Larousse). Aunque no se encuentran otras acepciones, en “abordar”, se le amplia a “acercarse a alguien para dialogar o tocar un asunto” (4ta acepción RAE), “plantear un asunto o tema” (6ta acepción RAE). Si abordaje es tratar sobre un tema, por lo que abordaje terapéutico es tratar sobre el tema terapéutico con alguien, se genera la confusión cuando en el contexto, lo que se ha querido decir con abordaje terapéutico, es tratamiento terapéutico. Por otro lado, se utiliza “abordaje” también, como “punto de vista”, como “tomar algo desde esta posición”, en el caso de la Psicología, con los enfoques (en el sentido ambiguo u ordinario), por ejemplo, abordaje conductista, cognitivo-conductual, entre otros (mayormente, en el contexto clínico). Luego tenemos otras dos acepciones, entre abordaje científico como garantía en una investigación (el abordaje de una dimensión de la realidad como garantía de algún estudio específico), y abordaje utilizado como “labor”, “trabajo” (abordaje educativo, técnico, administrativo, etc.), es decir, cuando los distintos actores sociales o profesionales, ejercen su disciplina tecnológica en distintas formas variadas y específicas a ellas sobre diversos asuntos, problemas, etc. Tenemos así cuatro acepciones: Por un lado, a) abordaje como tratar un tema específico (terapéutico), b) como tratar desde un punto de vista o enfoque psicológico (en sentido ambiguo, usualmente terapéutico), y por otro lado, c) como garantía por tratarse de un estudio o investigación científica, y d) como labor del profesional en un tema específico.


6. Modelo. Este es otro término problemático, cuando se le discute en Teoría de conocimiento científico (¿Habrá otro tipo de conocimiento? Y si no lo hay, está demás decirle “científico”. Y si hay, entonces la Epistemología sería una forma más de conocer el mundo…. Un excelente debate contemporáneo para después), o Epistemología, y se le toma como sinónimo de “ejemplo”, o “ejemplar” o “paradigma” (el cual se discutirá más abajo).

a) Como arquetipo o punto de referencia para imitar o reproducir (1ra acepción RAE). En mi caso, me refiero muchas veces al Interconductismo como “modelo”, puesto que, desde un punto de vista lógico categorial, o de fundamentación epistemológica, o de superación de anomalías, o de desarrollo conceptual, o de sistematicidad analítica, o de análisis lingüístico, etc., puedo asegurar esta “Psicología” (como tratado onto-epistémico), se puede “imitar” en nuestras investigaciones, “seguirle” como filosofía de vida, “reproducirlo” en nuestras vidas académicas. Esta acepción se ha extendido cuando se entiende que una teoría científica que parte de un objeto específico metafísico, y éste parte de un tratado de lo que se considera que “es” (ontología) y “cómo se le estudia” (epistemología), los cuales se formulan como “arquetipos” o formas tácitas o explícitas de referencialidad de nuestras acciones que se guían o dirigen bajo aquellos (no necesariamente como imitaciones aproximadas de esculpir alguna imagen, sino bajo el significado de “la dirección, de guía, de referencia, etc.”.). Se apreciará mejor en la discusión de “Paradigma”.

c) Como “representación de algo”, o “Sistema de representaciones” (para representar un fenómeno, en su mayoría, modelos matemáticos o de otros lenguajes formales) (que no es “teoría” en sí misma). En esta acepción, “adoptar un modelo”, es a) posible que nos refiramos en Psicología como “enfoque” (desde un contexto ambiguo, u “ordinario”) o modelo cognitivo-conductual, conductual, conductual cognitivo, etc.; que nos refiramos a b) método (hacer bajo alguna normativa), como seguir el método o modelo científico, método o modelo estadístico, método o modelo cualitativo, entre otras acepciones distintas; y hasta a veces, como c) “enfoque” terapéutico (modelo psicodinámico, modelo conductual, etc.), que es o son las formas de representar la relación terapeuta-usuario (de su cambio, sus mecanismos “subyacentes”, sus factores envolventes, sus criterios de aplicabilidad, de “efectividad”, de las funciones respectivas de los protagonistas, de su “procedencia” disciplinaria, etc.).

d) Como Moda. Ya se ha dicho que cuando hablamos de Psicologías, y mientras no se expliciten o no se encuentre en un contexto sistemático y técnico del uso de las palabras, sería conveniente referirse a éstas como “modas” o modos en que se estilan o se adoptan por que la mayoría lo sigue o referencia como tal. Todo esto, puesto que es evidente que, en la actualidad, aparecen estas llamadas panaceaspsicológicas que se piensa que van a resolver los problemas humanos (casi hegemónicamente, hallados en el contexto clínico. Es un problema que “la Clínica”, siga hegemonizando “los enfoques” en psicología cuando en cada contexto social o institucional, encontramos “Psicología” y, efectivamente, encontramos “muchas psicologías” (en otro juego de lenguaje). Entonces, estas “modas” comoescobas nuevaso el último grito de la tecnologíao lo más eficiente empíricamente comprobado, entre otros, comienzan a estilarse por las razones de publicidad presentadas, y las comunidades universitarias venideras a “adoptarlas” – o a adaptarse a aquellas-. ¿Qué está de moda hoy en mi Universidad? Y cada uno de ustedes tendrán distintas respuestas: El psicoanálisis, los enfoques cognitivos-conductuales, las terapias sistémicas, el eclecticismo, etc.



7. Disciplina. En su tercera acepción la RAE, la refiere como Ciencia, pero en la primera, como una “Instrucción de algo”. Este último concepto, nos permite dar cuenta de la flexibilidad del término, lo que será posible distinguirlo de varias maneras.

a) Disciplina como “Ciencia”.

I. Perspectiva primera:

a.1. Como Disciplinas científicas.
Como Monodisciplina.
Física.
Biología.
Psicología.
Química.

a.2. Como Interdisciplina o Interciencia (M. Bunge).
Geofísica.
Biofísica.
Astrofísica.
Neuropsicología.

a.3. Como Multidisciplina.

a.4. Como Transdiscplina.

b) Disciplinas como “Profesión” (Muchas perspectivas).
Administración.

Contabilidad.
Medicina.
Transpoerte.
Urbanismo.
Agricultura.
Electrónica.
Ganadería.
Industria.
Lingüística aplicada.
Pesca.
Telecomunicación.
El trabajo social.


b) Como “enfoque psicológico” o “disciplina psicológica”.
b.1. Como enfoque psicológico disciplinario.

b.2. Como disciplina psicológica que demanda socialmente.


II. Perspectiva segunda:
a.1. Como tecnociencia.


III… Otras perspectivas (Incompleto).


9) Paradigma.

a) Como escuela. Se debe diferenciar esta acepción, que empezó originalmente en la Filosofía Occidental antigua como partes de la “enseñanza” que se impartían en las instituciones educativas de esa época (foros, academias), en el cual un “maestro” impartía su pensamiento respecto al mundo –casi siempre en oposición a una escuela(s) rival(es) de aquella época. Este concepto se ha extendido en la historia de la Filosofía, como “corriente de pensamiento”, “corriente filosófica”, “doctrina filosófica”, “movimiento filosófico”. Se excusa que el término de “Paradigma” es un uso originario –además de contemporáneo- en la historia de las “Teorías científicas”. Ejemplos son: Escuela de Mileto, Epicureísmo, Pitagóricos, Estoicismo, Escuela de Oxford, hasta el Marxismo, Vitalismo, Estructuralismo, Existencialismo, etc.

I. Perspectiva Kuhniana.

b) Como ejemplar.

c) Como Matriz disciplinaria.


III. Perspectiva de otros (Incompleto)


10) Ciencia. Perspectivas distintas en las dicotomías a continuación (Incompleto).

a)     Como ciencia pura-básica vs. Ciencia aplicada.

b)     Como ciencia teórica vs. Como ciencia experimental.

c)      Como ciencia natural vs. Como ciencia social.

d)     Como ciencia formal vs. Ciencia fáctica.

e)     Como ciencia dura vs. Ciencia blanda.



CONCLUSIONES (Incompleto)

RECOMENDACIONES (Incompleto)


Referencias.

Cerezo, H. (2007). Corrientes pedagógicas contemporáneas. Odiseo, revista electrónica de pedagogía, 4, (7). Recuperado el {dia, mes y año} de:  http://www.odiseo.com.mx/2006/07/cerezo-corrientes.html

Dahab, J., Rivadenerya, C., y Minici, A. (s.f.) ¿Psicoterapia global o tratamiento psicológico específico? Disponible en:
http://www.cognitivoconductual.org/content.php?a=45

Limentani, A. (2004) El movimiento psicoanalítico durante la guerra (1939-1945) según los archivos de la Asociación Psicoanalítica Internacional. Psicoanálisis e Instituciones. Revista de Psicoanálisis, Vol. 26, núm. 3. 

Myers, D., y Sigaloff, P. (2005) Psicología (7ª ed.). Bs.As.: Ed. Médica Panamericana.

Ribes, E. (2000) Las Psicologías y la definición de sus Objetos de conocimiento. Revista Mexicana del Análisis del Comportamiento, Vol. 26, Num. 3, pp. 367-383.

Ribes, E. (2004) Psicología Interconductual. Contribuciones en honor a J. R Kantor. México: Universidad de Guadalajara.

Ribes, E. (2004b). Psicología, educación y análisis de la conducta.
En S. Castañeda (Editora), Educación, Aprendizaje y Cognición.
Teoría en la práctica. México: Editorial el Manual Moderno,
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Ribes, E. (2004) ¿Es posible unificar los criterios sobre los que se concibe la Psicología? Suma Psicológica, Vol. 11, No. 1, pp. 9-28.

Ribes, E. (2010) Teoría de la Conducta 2. Avances y extensiones. México: Trillas.



Si alguna vez estuviste seguro de tus términos, no confundas términos con conceptos, no confundas uso con superficialidad... en realidad, si miras mejor, es posible que tus pies estén perfectamente sobre el aire, o quizá, en las nubes "inexistentes" sobre un desierto... LA MÁSCARA NO ES COBARDÍA, ES IDENTIFICACIÓN!!

Sobre los conocimientos psicológicos, sus lenguajes y el proyecto de CIENCIA PSICOLÓGICA II


E) EL LENGUAJE NATURAL DE LA PSICOLOGÍA COMO A) LENGUAJE NO TÉCNICO, B) LENGUAJE NEXO ENTRE NOSOTROS (personas) Y NOSOTROS (psicólogos), Y C) COMO DISTINTIVO DE LO PSICOLÓGICO COMO CONOCIMIENTO ESPECIAL SOBRE LOS FÍSICO-QUÍMICO Y BIOLÓGICO.
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             e.1. Se ha dicho que identificar el lenguaje natural de lo psicológico implica identificar “los usos diferenciales de los términos que usamos en expresiones, y agruparlos de acuerdo con su  uso común"(Ribes, 2010, p. 58). Esto es, clasificar o agrupar a nuestros conceptos psicológicos de interés identificando regularidades en lasformas funcionales de sus prácticas de lenguaje (Ribes, 2009b). “Afortunadamente”, existe una metodología que ha sido desarrollada mediante diversos objetivos: el análisis conceptual de los términos y expresiones psicológico del lenguaje ordinario (Gilbert Ryle (1949); Ludwig Wittgenstein (1953, 1980); Norman Malcom (1977), y John L. Austín (1962)), el cual nos permitirá determinar las diversas lógicas, por ende, regularidades encontradas, en que tienen lugar dichas expresiones o prácticas. No es posible abordar con exactitud a que refiere este análisis conceptual (que será abordado en otra nota de Factbook), sin embargo a grandes rasgos se realiza de tres maneras (Ribes, 2010):
  • Examinando los términos psicológicos incorrectamente usados como términos técnicos por cualquier disciplina (u “enfoque”, “teoría”, “modelo”, “paradigma”, etc.): percepción, aprendizaje, memoria, inteligencia, emoción,intención, creencia, lenguaje, razoncamiento, emoción, entre otros. Un claro lo realiza Malcom (1977, en Ribes, 2010) con las expresiones que emplean la palabra “conocer” y/o “saber”.
  • Examinando los términos psicológicos que tienen función de “contenedor” de otros términos (Ribes, 2010): Por ejemplo, “Memoria”, incluye los términos de “olvido”, “recuerdo” y “reminiscencia”, más no hacen referencia a ningún prceso de almacenamiento espacialmente especial (Véase Ribes, 1990).
  • Examinando los términos que se constituyen o incluyen expresiones psicológicas y que no corresponden a los términos tradicionales: decidir, arriesgar, planear, etc.

El análisis conceptual de las funciones de los términos psicológicos constituye un paso indispensable para agrupar o clasificar los fenómenos psicológicos. Permite superar la confusión que derivada de suponer que los términos psicológicos denotan fenómenos, y que dicha denotación es unívoca. La clasificación de los fenómenos psicológicos, como constituyentes de las prácticas del lenguaje ordinario, se basa en la identificación de usos comunes de las expresiones en circunstancia. Este es el criterio que permite reconocer regularidades en las formas prácticas del lenguaje ordinario y, en esa medida, establecer una primera taxonomía funcional de los fenómenos psicológicos(Ribes, 2010, p. 58).

            e.2. Con referencia a lo anterior expuesto y reforzando la idea de que lo psicológico es muy distinto a lo químico, físico y biológico, o que el conocimiento psicológico dista mucho de constituirse análogo al conocimiento de las otras ciencias “supraordinadas” a ella, se presenta la afirmación y el rechazo total a aquellas posturas que o, a) tratan de hacer parecer, tanto el poder explicativo como predictivo de una psicología “científica y dura”, como equivalencia de la física, por ejemplo; o, b) sugieren que por el hecho de que la psicología “no es un conocimiento similar al de aquellas disciplinas científicas”, por lo tanto no es posible caracterizarla como tal. Las dos pecan de correcciones incorrectas. ¿Y por qué? POR QUE LO PSICOLÓGICO NO SE REFIERE A ENTIDADES, sino a funciones o sentidos comunes de los actos lingüísticos. Esto es, a diferencia de la biología o de la química, el lenguaje natural de la psicología, NO PUEDE SER UN LENGUAJE TÉCNICO (univocidad), sino un reconocimiento de las equivalencias o diferencias funcionales de las prácticas que constituyen los fenómenos psicológicos, y estos pueden ser ilimitados (Ribes, 2010, p. 58): Determinar el sentido o significado genérico de las expresiones psicológicas conduce a la identificación de tipos funcionales de expresiones en circunstancia (Véase el ejemplo de Ribes, 1990, y el análisis de las expresiones en términos de logro, modales, adverbiales, relacionales, etc.; de igual forma se le puede encontrar en la nota de PSICOLOGÍA ANALÍTICA-INTERCONDUCTUAL: Introducción y nociones básicas).

            e.3. Por lo tanto, Ribes (2010) concluye en las siguientes afirmaciones, las que consideramos como LOS ENUNCIADOS MÁS RELEVANTES DE ESTE ENSAYO, Y DEL ESTABLECIMIENTO Y JUSTIFICACIÓN DEL LENGUAJE NEXO entre nosotros (ordinarios) y Nosotros (científicos) como SOLUCIÓN AL PROBLEMA DE LA CIENTIFICIDAD PSICOLÓGICA:
Por esta razón, los términos incluidos en las prácticas del lenguaje ordinario, que constituyen el mundo natural de lo psicológico, no pueden ser empleados como lenguaje técnico. Los mismos términos no pueden ser descriptores y descritos en un lenguaje técnico. De este modo, para la psicología, el lenguaje técnico se convierte, en principio, en un asunto exclusivo de la teoría científica y de la posterior adecuación de su lenguaje técnico a los fenómenos de la historia natural. El análisis conceptual de las expresiones psicológicas no procura una teoría de lo psicológico, pero es el antecedente necesario para hacerlo. Establece y distingue los tipos de fenómenos que debe abordar la teoría científica de la disciplina (p. 59).


V) El Lenguaje TÉCNICO de la TEORÍA CIENTÍFICA. A pesar de que he tratado de iniciar con una nota de la ciencia (Psicología ¿ES CIENCIA, SI O NO? Parte I, aunque esté incompleto, la idea es generar en el estudiante la casi metafísica forma de pensar positivista del conocimiento en las aulas y espacios académicos. Esta afirmación es un buen debate en otra nota posterior.), algunas referencias, ideas y resúmenes de ese otro universo que todo científico debe saber y que, al parecer, casi todo psicólogo desconoce: la Filosofía de la Ciencia, daré un tratado de aquella a pesar de no haber alcanzado el tiempo, llegado a lo contemporáneo, y haber culminado el objetivo. Excusarme los lectores por el paso histórico de la ciencia además de exhortares sobre su análisis necesario, cuidadoso y reflexivo para ahogarse en estas aguas (por que la Tierra es en donde estamos). Es tan necesario saber de epistemología general como de epistemología de las Psicologías, que es posible afirmar que la epistemología de las Psicologías es una laguna en comparación del océano de la filosofía (historia, psicología, método, sociología, criterios, naturaleza, etc.) científica y la ciencia propiamente dicha. No se puede hablar de Psicología si no se sabe de conocimiento, de Ciencia, o de Filosofía (y de éstas, ¡hay más de dos para escoger!).

         A) Para fines de no tratar de pecar de ambiguo o limitado, por sintetizar el pensamiento de Emilio Ribes (2010) con respecto a la naturaleza y fin de la Ciencia, detallaré por medio de ideas textuales y generales sus afirmaciones (pp. 58-59) (detenerse a reflexionar en cada una de ellas):

         a.1. La ciencia es una forma especial de conocimiento del mundo y, obviamente, tiene como referente último e inicial al mundo cotidiano de cosas, acciones, acontecimientos y personas. Sin embargo, la ciencia, a diferencia de la historia natural y del lenguaje ordinario, no trata de las cosas y acontecimientos concretos de la experiencia cotidiana.

         a.2. Trata con objetos y acontecimientos abstraídos a partir de ellos. Mientras que la historia natural clasifica las cosas y acontecimientos buscando regularidades en sus formas, la ciencia intenta comprender su funcionamiento y estructura tomando dichas regularidades como punto de partida.

         a.3. Los  objetos y acontecimientos concretos no son abordados directamente. Dichos objetos son fraccionados analíticamente en distintas dimensiones y propiedades, las que a su vez se convierten en nuevos objetos de conocimiento, referidos a los objetos concretos, pero independientes lógicamente de ellos. Los objetos de la ciencia son objetos conceptuales, no objetos singulares.

         a.4. La teoría científica toma como punto de referencia a las clases o agrupaciones del lenguaje de la historia natural. Para ello construye un lenguaje técnico, también de carácter denotativo, pero diseñado para describir relaciones entre propiedades abstraídas a distinto nivel (Ribes, 2004b).

         a.5. La observación de hechos y propiedades en el lenguaje científico se da siempre en términos de los hechos y propiedades categorizadas por una teoría. La función comprensiva y explicativa de la teoría se da siempre en dos dimensiones lógicas.

         a.6. Una dimensión tiene que ver con la sistematización y jerarquización de las relaciones entre las clases de entidades y acontecimientos que se identifican en el lenguaje de la historia natural. Todas las clases de entidades y fenómenos naturales deben ser cubiertas lógicamente por las categorías de la teoría científica. Sin embargo, dichas clases se modifican, se transforman y dan lugar a conceptos generales que, aunque las incluyen en potencia, no tratan directamente sobre ellas.

         a.7. El lenguaje técnico de la ciencia trata de relaciones entre propiedades observables, y no de los referentes observables propiamente dichos. Los conceptos del lenguaje científico son abstractos y, en esa medida, no describen nada en particular, pero describen las propiedades y relaciones posibles de todos los particulares incluibles. Por esa razón, la ciencia, en sentido estricto, no se preocupa por las causas de los fenómenos ni por su predicción. Sólo se pueden identificar las causas de particulares, así como sólo se puede predecir la ocurrencia de particulares. La ciencia no trata acerca de ellos, pero sus categorías y descripciones pueden ser adaptadas para dichos propósitos.

         a.8. El poder de la ciencia reside en su carácter abstracto, y adecuar su conocimiento a otro tipo de lenguaje, el de la explicación “causal” y la predicción, implica tareas adicionales y un cambio de perspectiva lógica.

         a.9. Otra dimensión tiene que ver con la función heurística de toda teoría científica. Las teorías permiten “descubrir” propiedades y relaciones que el conocimiento guiado por el lenguaje ordinario y el de la historia natural no visualizan. Una teoría es más adecuada en la medida en que anticipa fenómenos, propiedades y relaciones que otras no contemplan en su horizonte de “observabilidad”.

         a.10De este modo, las teorías científicas no sólo se comparan en términos de su capacidad sistemática respecto de los fenómenos y propiedades conocidas, sino también en relación con su capacidad heurística, en la medida en que abren el campo de indagación a fenómenos que solo pueden “observados” a través de los planteamientos que permiten una u otra lógica.

         a.11. La lógica de una teoría científica limita el tipo de preguntas que pueden hacerse y el tipo de problemas que pueden plantearse. Es importante señalar que el que la teoría científica contemple fenómenos, propiedades y entidades que trascienden el horizonte empírico del conocimiento del lenguaje ordinario, no significa que el universo empírico de la ciencia pueda ser contraintuitivo, es decir, la ciencia no puede contradecir u oponerse al conocimiento ordinario.

         a.12. Los hechos del sentido común pueden ser interpretados, y regularmente lo son, de distinta manera por la teoría científica, pero no es posible que dichos hechos sean negados como hechos de la experiencia. Así, por ejemplo, se puede explicar la salida y puesta del sol en términos de la rotación de la tierra, pero dicha interpretación no cancela la experiencia directa de la presencia y retirada de la luz solar. De hecho, la caracteriza como un caso particular de percepción de movimiento en el que el punto aparentemente fijo de observación en realidad se desplaza circular o elípticamente.

         a.13. La ciencia no puede inventar ni cancelar hechos del mundo ordinario, cotidiano. Los interpreta en un marco de referencia más general e independiente de la experiencia individual o colectiva cotidiana.

         a.14. En resumen, la teoría científica constituye, en lo esencial, un instrumento paraidentificar fenómenos, para reorganizar conceptualmente fenómenos ya identificados, para orientar sobre el tipo de descripciones y explicaciones factibles, y para guiar el diseño y formulación de métodos y procedimientos observacionales y experimentales congruentes con la lógica del sistema propuesto(El subrayado es mío).


VI) El lenguaje TÉCNICO de la TEORÍA CIENTÍFICA DE LA PSICOLOGÍA. Empezamos el análisis con la siguientes dos preguntas: 1) ¿Qué características debe tener una teoría científica acerca de lo psicológico y su lenguaje técnico? Y si en el caso de la psicología que se plantea el problema de su “lógica categorial específica”, 2) ¿Cómo abstraer las propiedades y relaciones que caracterizan a los distintos tipos de fenómenos identificados por el análisis conceptual de las prácticas del lenguaje ordinario? (Ribes, 2010, para fines de profundidad y didáctica en la consecución del trabajo, se recomienda leer el presente artículo directamente). A) Se resume:
         a.1. No se tratan de entidades sino por fenómenos que tienen lugar como relaciones entre entidades, en circunstancias o situaciones determinadas.
         a.2. Estas entidades se relacionen en el marco de dimensiones fisicoquímicas, ecológicas y/o culturales, y dichas relaciones influidas ocurren influidas por factores en la situación y con base en la historia particular de relaciones pertinente.
         a.3. Lo psicológico como relación, excluye a cualquier referencia en términos dicotómicos de internalidad-externalidad, obligando a reconocer a los condicionantes limítrofes de estas relaciones, en los dominios de lo fisicoquímico, lp biológico y lo social-lingüístico (sin que se introduzcan sus lógicas particulares en el dominio particular de lo psicológico).
         a.4. Aunque lo psicológico se identifica a partir del lenguaje ordinario, su ámbito de existencia no se restringe al ser humano (todo lo contrario, el lenguaje ordinario sirve como descriptor de situaciones en que participan sujetos infrahumanos).
         a.5. Es preciso delimitar el espacio filogenético caracterizando a lo psicológico como relación en circunstancias, distinguiendo a la reactividad psicológica de la reactividad biológica.
         a.6. Formular una taxonomía que distinga tipos de relaciones individuo-objeto y/o entidad en circunstancia. Tales criterios de clasificación permitiré identificar formas cualitativas generales de sus relaciones, a la vez que se analizan cuantitativamente sus procesos funcionales.
         a.7. Su análisis experimental y observacional de estos procesos, variables y parámetros implicados por dicha taxonomía conducen a descripciones de distinto nivel de generalidad y abstracción.
         a.8. El empleo del lenguaje matemática (representaciones cuantitativas de las relaciones empíricas observadas) se constituye un paso posterior al desarrollo de la teoría, por lo que debe de distinguirse de aquellas empleadas como modelos a priori de los fenómenos psicológicos (estos y otros lenguajes como la física, lógica o economía, presuponen que lo psicológico se ajustan a los criterios que definen su dominios respectivos).
         a.9. El empleo de modelos de otras disciplinas se constituye como la prueba de la carencia de un modelo propio en Psicología.
         a.10. En conclusión, y reforzando nuestra idea principal y primera en el presente trabajo: un modelo psicológico propiamente dicho, no se puede realizarse en el vacío, puede buscar la coherencia y encontrarla, y sin embargo ésta puede no ser congruente con el interés psicológico y su discusión científica como tal. Al parecer, muchas psicologías, han caído en este error por embrujo del lenguaje (Wittgenstein, 1999) que culmina inevitablemente en las dos perversiones del lenguaje (Ribes, 2009b): el suponer que su función básica y definitoria es de denotar y describir la realidad (la mente como un mapa cognoscitivo de las entidades, acontecimientos y propiedades del mundo), y segundo, que todos los términos justifican la existencia que aquellos hacen alusión (por que hablo de fantasmas estos existen, por que hablo de mente esta existe, por que hablo de memoria esta existe; sin embargo, estas expresiones no son las entidades justificadas y aisladas de su práctica social, sino el motivo e interés del estudio mismo y su análisis conceptual respectivo). Ribes (2010, p. 61) lo resumen de la siguiente forma:
  • Un modelo teórico de la psicología, requiere forzosamente del análisis histórico de las propuestas elaboradas previamente, de la comparación crítica de los límites sistemáticos y heurísticos de cada teoría general, y del examen de su adecuación epistémica al campo de fenómenos que definen lo psicológico. debe evitarse la búsqueda de falsas integraciones entre teorías basadas en modelos lógicos y epistémicos diferentes, pues los conceptos no son traducibles en principio. No es necesario agregar que la teoría sin método, preparaciones experimentales y el lenguaje de datos correspondientes, carece de significación.
  • Toda teoría se prueba en la medida en que es un instrumento eficaz de identificación, búsqueda, sistematización, descripción, interpretación y evaluación de hechos, y sus correspondientes datos Una teoría concebida de esta manera como cuerpo general de conocimiento sobre lo psicológico debe ser el núcleo central de la formación en la disciplina.



VII) Sobre el éxito del conocimiento psicólogico como “Qué” y del conocimiento psicológico del “Cómo”. Una cosa es saber sobre los programas de reforzamiento y otra es “aplicarlos” a nuestras vidas o a la de los demás, hasta de hacerles llegar de muchas formas dicho conocimiento (Incompleto).


VIII) Sobre la diferencia del conocimiento psicológico en las personas, los psicólogos y los psicólogos. (Incompleto).

A) En lo último expresado, radica la diferencia entre una persona que analiza y sintetiza lenguaje ordinario y otra que hace lo mismo pero que es psicólogo tradicional (independientemente que el primero no comete errores categoriales aunque esté tentado a hacerlo, como el segundo que oficialmente lo comete por extrapolar y tecnificar su lenguaje; aunque ellos dos usen “los mismos términos mentales para referirse a conductas”, el primero asume lo semejante y el segundo, equívocamente, lo común a ellos en forma de procesos, funciones y/o actividades espacialmente especiales paralelas a la actividad misma del organismo): Usualmente las personas referimos, interpretamos, valoramos, es decir, nos desenvolvemos en la vida cotidiana según nuestra historia y actuación particular (y a falta de experiencia o forma usual de referencia, lo particularmente observado o dicho por los demás hasta el uso de suposiciones y/o opiniones que pueden caer en prejuicios, clichés, supersticiones, etc.); y el psicólogo, con respecto a “sus teorías” (o sistemas de proposiciones de términos ordinarios o desarrollados para enunciar ideas genéricas y generales sobre cierta dimensión psicológica de cualquier aspecto de lo social) y sus prácticas –oportuna y oficialmente en contextos universitarios y profesionales- variadas inter e intra sujeto, adquiere la competencia, más o menos impuesta, de la generalidad (Psicología del desarrollo, Psicología de las masas, Modificación de conducta, etc.) y la valoración neutral (no se cae en el prejuicio ni en la valoración negativa de las interacciones psicológicas, esto es, la dimensión moral sólo define la identificación de las conductas que el usuario elige cambiar o no, qué cambiar y cómo hacerlo; sin embargo es posible identificar prácticas relativamente "etiquetadoras", propias del paradigma médico y su intrusionismo en el dominio de lo psicológico) de un fenómeno psicológico más que recurrir a una opinión inmediata (aquí radica su relativa efectividad).

B) Antes de diferenciar al psicólogo tradicional del psicólogo interconductual con respecto al conocimiento psicológico, es posible referir algunas consideraciones:

            b.1. Las nociones de generalidad “son relativas” respecto al enfoque teórico y su objeto: éste puede reducir la gama de factores y relaciones que hacen posible nuestras interacciones; sus diversos objetos de estudio pueden divergir en distintos métodos y técnicas hasta de criterios de aplicabilidad en las diversas intervenciones profesionales; aunque puedan coincidir en criterios comunes, el propio marco teórico la de la forma peculiar de dicho fondo o contenido; se enmarca en problemas de intrusionismo disciplinario. Se puede enunciar en forma generalizada, que la Psicología Tradicional puede existir y existen sesgos en la comprensión del fenómeno psicológico (o justo antes de su especificación lógica) fruto de la tentación del lenguaje como esencia (extrapolación equívoca de lenguaje ordinario-descriptivo como científico-explicativo; hermenéutica, confusión entre los datos observados y su entendimiento por nuestro marco esencialista, etc.) Las nociones de generalidad, aunque estrictamente aprendidas en las prácticas mismas (desempeños concretos con una meta o criterio de logro, esto es, las competencias conductuales del psicólogo) (por lo que las universidades deben de priorizar mator apertura a éstas), para el psicólogo le es necesario una dosis de carga teórica ordinaria (un cuño para referirse a los tratados que los psicólogos sustentan bajo el criterio experiencial, pero que al mismo tiempo, no se sustentan bajo premisas científicas de teorización ni verificación empírica. Es posible localizar a algunas psicologías que realizan trabajo empírico pero con errores epistemológicos diversos) para contextualizarse en éstas, siendo al mismo tiempo influenciadas de manera considerable por la diversidad teórica, su ambigüedad conceptual, y sus combinaciones pragmáticas.

            b.2. Se ha utilizado el concepto de nociones de generalidad, por su relatividad paradigmática, además de poder distinguirlo del concepto de regularidad en el discurso científico como “generalidades categorías abstraídas de lo per se” (y no lo per se en sí mismo como el caso de la Psicología oficial, tradicional o Conductismos Metodológicos). De igual forma, se utiliza carga teórica (productos relativos paradigmáticos, de superstición teórica, de hermenéutica, de caso a la demanda sin coherencia categórica y de sus categorías respectivas, de otras corrientes de pensamiento, de otras corrientes científicas, de otras corrientes disciplinarias, etc.), para diferenciarla de la teoría propiamente científica(objeto de estudio delimitado, lenguaje especializado y prácticas de producción de conocimientos en donde se integran al mismo tiempo los métodos y las competencias del científico).

            b.3. “Las ciencias constituyen un modo especial de conocimiento. Se interesan por los objetos y eventos de la realidad, pero no en su existencia u ocurrencia concretas y singulares (per se). Las ciencias pretenden comprender dichas formas de existencia y ocurrencia, pero como expresiones de principios o conceptos generales. En dicha medida, las ciencias para dar cuenta de los eventos y objetos de la realidad deben formular conceptos y principios que trasciendan su concreción cotidiana. De ahí que las descripciones científicas constituyan formulaciones abstractas y analíticas. Son abstractas en tanto no hacen referencia a ningún objeto o evento en particular en circunstancias particulares. Son analíticas por que hacen referencia a propiedades comunes compartidas por eventos y objetos, que son posibles de identificación mediante el artificio de su desagregación conceptual” (Ribes, 1988, p. 73). Dicho esto, la Psicología Tradicional trató de encontrar en lo semejante –o lo diferentemente parecido, esto es, los fenómenos que hacen alusión nuestro lenguaje multívoco- lo común por no haber creado un lenguaje especializado (personalidad, inteligencia); el psicólogo interconductual formula términos especializados que implican propiedades comunes de lo semejante (estilos interactivos, competencia), por lo que establece un lenguaje nexo (lenguaje natural de la Psicología) entre el ordinario y el propiamente científico (no es que no lo estudiemos, todo lo contrario, se los estudia como tal definidos por sus regularidades, y no indirectamente a entidades o procesos inexistentes que se presumen son comunes a ellos).

C) La historia de la Psicología, como toda ciencia (física, química, biología, psicología  y sociología), ha significado el intento de alcanzar dos ideales: de consenso de su comunidad y concepción de su objeto. Estas metas, aunque históricamente se ha llevado de manera independiente y paralela la una y la otra (en psicología, se ha llegado a consensos generalizados pero de eclecticismo e integracionismo como justificación del primero; así también, aunque se hayan perfilado intentos sistemáticos de ciencia psicológica, aunque con una proporción mayoritaria, no necesariamente los únicos y éstos son flexibles o inestables en el tiempo), el éxito ha venido fruto del intento en que se den de forma interrelacionada en un esfuerzo sistemático de que, tanto como concepción científica delimitada como consenso generalizado interactúen, dependan entre ellos, sean recíprocos el uno con el otro. Sin entrar en semejante discusión, un factor determinante en este problema para el establecimiento del proyecto de ciencia para la Psicología, es justamente –y lamentablemente- que las teorías “u otras psicologías”, aunque paradójicamente con aires de sistematicidad y lenguaje estricto, se definen como posturas anti-científicas, pre-científicas, pseudo-científicas entre otras que argumentan ser discursos alternos o paralelos al discurso de la ciencia misma aduciendo su poder en lo figurativo (a pesar que la ciencia es también pero especial, es absurdo que se estipulen como tal en contra de ella), hermenéutico (fuerzas y energías y no personas, condiciones varias, etc.), hasta trascendental (esencias extralingüísticas, filosóficas, metafísicas, morales, etc.). Todo esto, distinto a intentos realmente productivos de sistematicidad, lógica y relevancia aunque impliquen otros errores (por ejemplo, el biologicismo y su reduccionismo onto-epistémico).

D) A pesar de que la Psicología o las psicologías sean el resultado de elecciones, de jerarquizaciones de las notas del concepto, del deseo de unificarlos, y de darles contornos matemáticos a nuestros conceptos cotidianos; o como un “síndrome de técnicas de  comprensión y tratamiento de las personas, erigido sobre facetas seleccionadas de nuestros conceptos” (Tomasini, 2004), se ha afirmado que, hasta para la ciencia psicológica, es posible la influencia de la opinión o percepción del psicólogo sin que éste pueda sostenerse como ciencia unificada. Sin embargo, se aduce que los términos psicológicos son “semejanzas de familia” (Wittgenstein, 1999) que no los exenta de usos paradigmáticos pero que la Psicología Tradicional lo estudia como fenómenos o apariencias (o esencias puras). Es posible la confusión conceptual con métodos experimentales (Wittgenstein, 1999). Contra ello, aunque nuestro objeto de estudio se desprenda de, o emane de lenguaje natural y esté supeditado a un “ver como” en el hombre, las proposiciones científicas son posibles y la unificación en su consenso y concepción es, por tanto, probable.

“De lo que Wittgenstein afirma que se sigue que eso que podemos llamar “fenómenos de pensar”; por ejemplo, es en realidad un conglomerado con bordes amorfos, aparte de que excluye la legitimidad del discurso acerca de la “experiencia” del pensar, el creer, etc. Dichos fenómenos no son experimentales, pero sí son en cambio observables. Para que el psicólogo pueda estudiarlos es preciso, entre otras cosas, que sean expresados y el modo paradigmático de expresar algo es por medio del lenguaje. La psicología es, pues, una ciencia en la que, más quizá que otras, la menor distorsión del lenguaje humano no puede sino conducir a incomprensiones definitivas y a engendrar errores sin fin” (Tomasini, 2004, p. 123).


IX) Psicología Interconductual: una propuesta científica más que una propuesta integrada. (Incompleto).

A) En una nota anterior (Pragmatismo: Eclecticismo e Integracionismo), señale como incompleto dicho trabajo en la medida que habría que fundamentar la propuesta a toda la problemática presentada: una teoría integrada mas no integracionista de la Psicología. Sin embargo, es de justicia ser sinceros y rectificarme. Creo que el fin en esa distinción comparativa, aunque precisa, fue la de exponer al modelo interconductual como el escape antagónico de las prácticas comunes en psicología que han establecido engañosamente aires de integración en consenso y concepción, cuando es todo lo contrario: en lo que todos los psicólogos coinciden en sus prácticas relacionadas, es que nadie coincide entre ellas mismas. La rectificación radica en una reconceptualización de los calificativos: no se trata de buscar una teoría integrada más no integracionista de la Psicología, SE TRATA DE COINCIDIR EN UNA TEORÍA CIENTÍFICA, MAS NO, NO CIENTÍFICA. Estoy seguro que la Psicología Interconductual se perfila como el intento “exclusivo” (único) y “no excluyente” (y esto es un debate formidable, sólo es excluyente con términos internos corpóreos y no-corpóreos cuando se hable del campo psicológico) para una Psicología científica y relevante socialmente. Los argumentos expresados posteriormente son resúmenes de sustentaciones complejas y abundantes, por lo que se previene al lector su lectura y reflexión profunda de cada una de las cosas que se puedan establecer.

B) El conocimiento que deviene de la Psicología Tradicional o Conductismo Metodológico, conllevan diversos problemas necesarios a reflexión (Ribes, 2009):

b.1. Sobre qué se aplica: la supuesta existencia de un cuerpo de conocimiento científicamente validado susceptible de aplicación; la no traducibilidad del conocimiento analítico propio de la teoría científica a la dimensión sintética característica del conocimiento tecnológico y práctica, esto conlleva a la necesidad de recuperación del lenguaje ordinario como fuente de problemas a solucionar y como medio de interacción con los usuarios de los servicios psicológicos, así como el reconocimiento de la naturaleza valorada de todo problema social –ya sea relacionado-, y la necesidad de establecer criterios de explicitación de los valores que definen a un problema como tal, así como la urgencia de diseñar una metodología de análisis de los valores como formas prácticas de comportamiento individual, también conlleva a sistematizar procedimientos y criterios metodológicos de pertinencia y eficacia en la solución de problemas en los que participa, de manera destacada, el comportamiento como dimensión individual de toda relación social y, por último, la delimitación de la integración del psicólogo como miembro de un sistema de acción multi e interdisciplinario, en el que, por la naturaleza misma de los problemas sociales en que se delimita la pertinencia funcional del comportamiento, los usuarios de los servicios psicológicos deben ser considerados como miembros participantes activos.

b.2. El problema del lenguaje ordinario, resuelto a la luz de los planteamientos de la Psicología Interconductual, se deberían de cumplir tres requerimientos (Ribes, 2009): Primero, la teoría debería incluir categorías pertenecientes a una lógica disposicional, a fin de poder formular descripciones tipo-ley (particular a la lógica de campo psicológico), de naturaleza cuantitativa, referente a enunciados fácticos particulares derivable de enunciados legales de tipo genérico; segundo, se requeriría de una teoría de la individuación, es decir, de las consistencias que caracterizan y singularizan a cada individuo en su manera ­–más no en forma, que corresponde a los estilos sociales- de interactuar con las situaciones que configurar su ambiente funcional. Una teoría fundamentalmente descriptiva y predictiva, basada en la especificidad biográfica del comportamiento de cada individuo (superando las tipologías morfológicas y sociales limitativas); y tercero, se debería formular una teoría del desarrollo o evolución e la conducta que, a la vez que se estructura como una representación diacrónica, longitudinal, de los procesos que constituyen el contenido de los enunciados legales de la teoría básica, por así decirlo, su aparición se reconoce y su regulación se delimita o circunscribe de acuerdo con las especificidades ecológicas y culturales propias de cada grupo y circunstancia social e histórica.

            b.3. Por tanto, es necesario especificar la naturaleza del conocimiento psicológico propiamente científico. Así es necesario para lograrlo, identificar las fuentes de éstas (Ribes, 2009): del lenguaje ordinario como conjunto de prácticas sociales estructuradas, mediadas y ejercitadas en la forma de lenguaje o acción entre personas; de la teoría y la investigación científica acerca de los procesos, la evolución y la individuación del comportamiento; y de la prácticas sociales más o menos sistematizadas, relativa a la valoración, observación y modificación del comportamiento de los individuos en su vida en sociedad.

            b.4. De todo esto, se desprende que el psicólogo científico estaría preparado para el desenvolvimiento en la solución de las principales preguntas con respecto a las interacciones de las personas en los distintos contextos en los que tiene lugar, en la medida que el conocimiento científico en forma de regularidades abstractas del comportamiento y su producción sobre estudios sistemáticos-longitudinales de sus relaciones con el medio, se emprenda como una empresa con vigor. El psicólogo “no está como está”, por que la subjetividad no se pueda estudiar, o por que su objeto de estudio sea muy complejo (por que en sí, su nivel de complejidad es específico; aunque este factor sí tiene mucho que ver con el problema principal), o por que supuestamente es una disciplina joven (desde le Renacimiento como la mayorías de ciencias); sino por que el embrujo del lenguaje ordinario (establecer la pureza en las palabras) ESTABLECIDO Y AUTO PERPERTUADO por condicionamientos socio-históricos cubren a nuestra ciencia con un velo que no lo deja salir de sus problemas bizantinos además de evitar que la solución se forje de manera gradual: LA EMPRESA CIENTÍFICA. El conocimiento de psicólogo Interconductual venidos de investigación básica, funge como los datos válidos y confiables para “la aplicación sistemática y efectiva” de su amplio campo disciplinario, así como la forma óptima de contrastársele constantemente en la cotidianidad, en la observación de los abundantes casos, en el análisis exhaustivo de las relaciones en que se dan lugar en dicho fenómeno identificado, así como en la aplicación diaria de nuestras interacciones las cuales no son suficientes para la generación de datos eficaces (lograr resultados), y/o eficientes (lograr resultados con el mínimo esfuerzo o costo) y/o efectivos (lograr resultados máximos con el mínimo de costo), aunque la efectividad misma no sea el objetivo en sí mismo de la ciencia. La efectividad de la aplicación del conocimiento psicológico a los problemas sociales suscitados en sus diversas áreas disciplinares (“lo que todos anhelan, desean, buscan”) , genuinamente psicológica, se perseguirían y hallarían fruto de los criterios necesarios establecidos anteriormente por lógica y congruencia científica –Ribes es el paradigma de la vida evocada a la Epistemología de la Psicología-, y que a pesar de que en la Psicología Tradicional hayan intentos e intentos para intentarlo (“Nada es más difícil que no engañarse”, L. Wittgenstein), sólo de definirá en la medida de que se haya establecido no una teoría, sino la meta-teoría que requiere una ciencia con justicia, psicológica: La psicología Interconductual.

No es igual afirmar que: “Es bueno ayudar a los demás y quizá podamos ayudar a los demás más que a nosotros o quizás no, dependiendo de la persona y quizá, dependiendo del premio si se da”, a “… las consecuencias tangibles inmediatas sí influyen en la elección entre ayudar y no ayudar a un compañero en la reafición de una tarea. Específicamente, revelan que sólo las consecuencias negativas por no ayudar (perdida de puntos o incremento en el puntaje necesario para terminar la tarea propia) favorecen porcentajes elevados de ayuda, aunque ésta es de tipo y calidad diferentes al desempeño a la tarea propia…” (Carpio et. al., 2008, p. 105), y etc., etc., de resultados, discusiones, repuestas además de preguntas que una situación experimental (ciencia básica) nos pueda ofrecer de manera mas confiable e inmediata (y no queda ahí, existe marco teórico previo, además de la oportunidad de replicar, resolver y desarrollar interrogantes que pudieron establecerse del fenómeno estudiado). Aplicar este conocimiento mediante profesionales, no profesionales y usuarios, da la garantía de una aplicación científicamente lógica y justa.... ESTO ES LA PSICOLOGÍA INTERCONDUCTUAL, EL INTENTO Y PROYECTO DE CIENCIA DE NUESTRA PSICOLOGÍA!!! QUÉ ESPERAS A ASUMIR SEMEJANTE RETO!!


X) Sobre  el conocimiento científico de la Psicología, Criterios de aplicación y su naturaleza disciplinaria. (Incompleto).


XI) Sobre la divulgación del conocimiento científico psicológico, su enseñanza y su aplicación en la Sociedad. (Incompleto).


XII). Conclusiones. (Incompleto).

  1. El conocimiento psicológico, al igual que las otras ciencias, concibe su objeto de estudio a manera de campo fruto de una evolución onto-epistémico; a diferencia de ésta, la naturaleza de sus enunciados generales son de tipo probabilístico o disposicional (por su nivel molar de complejidad entendido como las covariaciones en cada expresión social, a diferencia, por ejemplo de las constante filogenéticas).

  1. El conocimiento psicológico nace de nuestra convivencia social por lo que nuestro lenguaje cotidiano y a los fenómenos en que sus términos (mentalista y demás) a los que hace uso, se definen, en principio, su inicial interés, discusión y necesidad de comprensión respectiva.

  1. El lenguaje ordinario no es entendido “en esencia”, como lenguajes que se juegan (pensar que se sigue una regla no es seguir la regla) así como piezas (términos que se usan); es decir, comoherramienta define el éxito en la comunicación en cada contexto o práctica humana definida socialmente (“tiene la mente en otro lado”), sin embargo, en la medida en que se le quiera ver más de cerca (Ciencia, filosofía y cotidianidad) y se trate de capturar su esencia, imagen o pureza (lo regular como lo común), se habrá sacado del concepto su significado que, sí y solo sí, posee sentido en el discurso(s) particular(es) (multivocidad conceptual) del que se apartó.

  1. Este embrujo de buscar un cuerpo, no encontrarlo y llamarlo espíritu (o esencia), el cual se vivencia como una tentación en nuestra cotidianidad, se ha convertido en sofisticados anudamientos conceptuales como es la filosofía tradicional, en enormes obstáculos para la generación del conocimiento o de las Ciencias, además de haberse entronizado, paradójicamente, con la oficialización de éstos entrampamientos en el proyecto de la ciencia psicológica.

  1. Por tanto, los problemas en Psicología(s) surgen del desconocimiento -hasta indiferencia en el caso de conocer- de diferenciar cualitativamente y cuantitativamente la naturaleza del conocimiento psicológico “usado” por una persona en su cotidianidad (práctica no profesional), un psicólogo profesional (práctica profesional), y un psicólogo Interconductual (práctica profesional desprofesionalizada y desprofesionalizante). Esto criterios son: Delimitación del objeto, lenguaje especializado, prácticas de producción del conocimiento, nociones de regularidad, criterios de aplicabilidad, y efectividad social.

  1. La persona en su cotidianidad (práctica no profesional) conoce lo psicológico en forma de las categorías fenoménicas a las que hace alusión según el contexto que determina el significado o el uso de que se le de a cada término psicológico. Sin embargo, se está tentado de caer en esencias cuando se trata de explicar “qué es el término” (más no cómo, cuándo, y dónde). No se convive constantemente por saber la realidad, creando categorías analíticas de la regularidad del mundo, más bien ““la singularidad es nuestro fin y su respectiva expresión nuestro actuar””. Convivimos para hacer millones de cosas, no para hacer ciencia mediante un lenguaje técnico (entonces no conviviríamos). El lenguaje ordinario por esta singularidad, la no consistencia de los datos, y la escasa generalidad con respecto a la convivencia de las personas y objetos y/o entidades en circunstancias que nos rodean, no se puede establecer como conocimiento formal ni como conocimiento de cómo aplicar y qué hacer con respecto al comportamiento puesto que, aunque se identifiquen como tal, no reúne las características ni mucho menos los objetivos de formalidad y naturaleza sistemática (metódico, verificable, objetivo, crítico, provisorio, etc.). Su “efectividad” se establece en la medida en que el lenguaje (tentado o no por el embrujo del escencialismo) de los individuos esté enmarcado en el marco de los valores sociales (moral) y en la correspondencia de sus prácticas con las de su grupo como formas de agrupación de lo singular en los distintos ámbitos humanos (económico, político, salud, etc.). Se puede solucionar un conflicto amical sin ser científico.

      (Súper-híper Incompleto).



XIII) Reflexiones. (Incompleto) (Habrá muchas).




Referencias

Carpio, C., Silva, H., Pacheco, L., Cantoran, E., Arroyo, R., Canales, C., Morales G., y Pacheco V. (2008) Efectos de consecuencias positivas y negativas sobre la conducta altruista. México: UNAM- FES Iztacala.

Kantor, J. R. (1990) La evolución científica de la Psicología. México: Trillas.

Ribes, E. (1988) Delimitación de la Psicología y la Sociología: Ubicación de la Psicología Social. Revista Sonorense de Psicología. Vol. 2, núm. 2, pp. 72-81.

Ribes, E. (1990) Psicología general. México: Trillas.

Ribes, E. (2005) Las Psicologías y la definición de sus objetos de conocimiento. Revista Mexicana de Análisis de la conducta, 26, pp. 365-382.

Ribes, E. (2009) Reflexiones sobre la aplicación del conocimiento psicológico: ¿Qué aplicar o cómo aplicar? Revista Mexicana de Análisis de la Conducta, Vol. 35, núm. 1, pp. 3-17.

RIbes, E. (2009b) La psicología como ciencia básica. ¿Cuál es su universo de investigación? Revista mexicana de investigación en psicología, vol. 1, núm. 2, pp. 7-19.

Ribes, E. (2010) Lenguaje ordinario y lenguaje técnico: un proyecto de currículo universitario para la psicología. Revista Mexicana de Psicología, Vol. 27, núm. 1, pp. 55-64.

Ribes, E., Moreno, R., y Padilla, A. (1996) Un análisis funcional de la práctica científica: extensiones de un modelo psicológico. Acta Comportamentalia. Vol. 4, núm. 2, pp. 205-235.

Rodríguez, Ma. (2009) Análisis contingencial: un sistema interconductual para el campo aplicado. México: UNAM FEZ Istacala.

Rodríguez, Ma., Díaz-González, E., y Zarzosa, L. (2002) Las psicoterpias cognoscitivas: una revisión.Revista electrónica de Psicología Iztacala, vol. 5, núm. 2. Disponible en:
http://www.iztacala.unam.mx/carreras/psicologia/psiclin/principal.html

Tomasini, A. (2004) Ensayos de Filosofía de la Psicología. Guadalajara: Universidad de Guadalajara.

Wittgenstein, L. (1999) Investigaciones Filosóficas. Madrid: Ediciones Altaya.



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