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lunes, 15 de agosto de 2011

Pragmatismo II: ¿Disciplinas o enfoques u otros? I parte: Glosario


Pragmatismo II: ¿Disciplinas o enfoques?

En un anterior escrito, se tomó el término de Pragmatismo como las variaciones de las prácticas eclécticas e integracionistas, concluyendo sobre la imposibilidad de unas, y la superficialidad teóricas de todas ellas. Por otro lado, es posible de referirnos con Pragmatismo, no al criterio de utilidad práctica con el uso de técnicas, métodos y postulados ignorando de que provengan de distintos caminos y terminen en distintas metas, sino todo lo contrario: el guardar “coherencia” con respecto a la “teoría” y a sus “propios” “métodos” y “técnicas” para sus criterios de aplicabilidad respectivos. Estos dos significados del mismo término, aunque enmarcados por la Psicología Tradicional, se definen como prácticas distintas y variadas además de separadas entre sí.

A pesar de que pueda causar confusión esta idea sobre la utilización de término Pragmatismo en estos usos “contrarios”, no es causal el que se les haya denominado así, tienen un punto de comparación: el primero (Pragmatismo I) refiere a las prácticas en que convergen distintas conveniencias teóricas (cada psicólogo no profundiza o sí lo hace, pero sigue equívocamente, “varios paradigmas”) para suutilización tecnológica; y el segundo (Pragmatismo II), son las prácticas de teorías que divergen entre sí (cada psicólogo profundiza y sigue “su paradigma”) y, aunque con distintos criterios de aplicabilidad, el mismo fin que el anterior: la utilización tecnológica.

Por tanto, de manera esforzada por el momento, el criterio que los alberga es el hecho evidente de que todas ellas sean (o “finalicen”, algunas) en profesiones de “contacto directo” con la sociedad y sus demandas. El análisis a continuación, nos dará luces de que aún hay muchos cabos sueltos por atar y, obviamente, muchos nudos conceptuales que desatar, desde otro juego de lenguaje claro está.

Antes de este análisis, será muy prudente proporcionar algunos significados de distintos términos queusamos los psicólogos, de manera indiscriminada. Darnos un tiempo de diferenciarlos, nos ahorrará años perdidos así como los que vendrán en nuestra amada e institucionalizada “Psicología”. Espero que esto pueda aclararles (aclararme) algo el panorama –sólo se puede pensar escribiendo-, sin antes decirles que todo comentario será bien recibido, pero que sea así como todo psicólogo pragmático,directo.

Finalizando, es “necesario” afirmar que en mis consecuentes planteamientos, “sigo” una concepción kuhniana de la historia de la ciencia; una clasificación disciplinaria en ciencias y en profesiones, y sobre estas en mono-, inter-, multi-, y trasdisciplina; además del concebir Ribesiano de la ciencia o su propósito en el teorizar “puro”, por ende, la posibilidad de la psicología como ciencia “pura” o “básica”, y de carácter eminentemente multi e interdisciplinario (“tener en cuenta esto, es muy importante para mi comprensión de lo que quiero decir, y la comprensión de ustedes de lo que quiero decir).

Notarán en las definiciones finales, las cuales considero más relevantes por complejas y amplias, que presentaré justamente “otras perspectivas” aparte de las que estoy “siguiendo”, y así, para fines didácticos, ustedes contrasten a leer de nuevo este escrito, a) la diferencia entre una perspectiva y otra, b) cuál se ajusta o se acomoda mejor con la situación o el problema, c) cuál es el criterio que deban seguir en los casos que se definan por “criterios” (por ejemplo, de la clasificación de la ciencias en objeto, método, historia, etc.; pero que esto no quiere decir que existen “teorías que no se le ajusten”, en realidad las hay), y en otros casos, d) puedan “estar seguro” de cuál es la perspectiva a tomar (que no está mal, la seguridad no es dogma). La intención de este ensayo, es la de mostrar que lo que hemos escuchado en las clases, en los eventos, en los profesores, o en otros lados, son parte muchas veces de condicionantes (falta de libros editados o traducidos, profesores superficiales, profesores loables bajo el riesgo de cierto principio de autoridad, teorías que justifican prácticas o Pragmatismo I, prácticas que justifican teorías o Pragmatismo I, sensacionalismo, seguridades que creemos infalibles o únicas, perspectivas bajo criterios específicos, etc.) que pueden estar limitándonos en el repertorio amplio y existente de perspectivas y orientaciones. Además que nos darían mayor fineza y competencia para un criterio propio, y quien sabe, ORIGINAL (¿Una disonancia entre los dichos de que todo está dicho, o que todo lo dicho no es sólo lo dicho que se ha dicho?).

Y QUE QUEDE CLARO, QUE ESTO SE TRATAN DE USOS ORIGINARIOS, COMUNES Y NO TAN COMUNES, QUE ES DISTINTO MAL USO, USANZA, Y UTILIDAD DE UN CONCEPTO, se trata de decir lo que está mal, o lo que se puede permitir por ampliación en la semejanza. De ninguna forma también, se habla del PRAGMATISMO FILOSÓFICO NORTEAMERICANO (un tema favorito que se tocará luego). Queda justificado el presente ensayo.

1. Teoría: Este término es multívoco, y nos referimos “a ellos también”, con el “significado” de enfoque, disciplina (o sus dos acepciones), y “paradigma” (o sus múltiples acepciones). Sin embargo, es posible delimitar  usos legítimos de este término, distintos a los mencionados anteriormente:

a) Como Teoría Científica: Estructura de conocimientos básicos provenidos desde un “paradigma” particular, con meta de su establecimiento estable como ciencia normal en su “disciplina” científica (siguiendo a Kuhn, es decir, una perspectiva historicista de lo que es una teoría científica, por tanto se presenta como uno de los muchos enfoque existentes, y algunas observaciones a ella. En el análisis de “Ciencia” y “Disciplina” se ahondará más.): La Teoría darwiniana, la de Mendel, o la unificación de éstas en la “Teoría” Moderna de la Evolución, proveniente del “paradigma” “evolucionista” (del tipo horizontal), y ciencia normal de la “disciplina” de la “ciencia” biológica.

Obs. 1: Darse cuenta de la “unificación” (en el caso de la ciencia biológica) acá que es posible gracias al lenguaje técnico o “especializado” (no necesariamente terminología nueva o muy rimbombante) que manejan las ciencias biológicas y que cada término, significa un fenómeno en cuestión. Por lo que otras teorías, en ese juego de lenguaje científico, se perfeccionan entre ellas, complementan, modifican, ad hoc, etc.

Obs. 2: Darse cuenta pues, que la continuidad de la realidad abordados por cada “dimensión” de ella, por cada “disciplina científica”, se trata de aquello solamente, “dimensiones” analíticas (¿Acaso cuando te comportas cotidianamente interpretas tu ambiente respecto a la tabla de elementos químicos?). Existe la dimensión psicológica (disciplina científica) en la Educación o Administración (disciplina profesional), más no lo contrario. Entonces cuando el psicólogo “aplica” a las “Organizaciones” (u otras disciplinas), se da cuenta inevitablemente que “necesita” aprender de otras ramas (antropología, matemáticas, estadística, sociología, etc.), aduciendo que es por que “se necesita tener una visión completa de la realidad” y no caer, paradójicamente, en un “Psicologismo”… (Sin comentarios): “SE VUELVE MÁS QUE PSICÓLOGO, POR LO TANTO, DEJA DE SERLO”.

Obs. 3: Por ejemplo, para Ribes (2004b): “La psicología educativa no constituye un campo especial de conocimiento de la psicología. En realidad, tiene que ver con la relación que se da entre una disciplina científica (o que aspira a serlo), la psicología, y una interdisciplina, la educación, que representa a la escuela como institución social. Examinar la psicología educativa equivale a examinar los objetivos y criterios de la educación como función social, y la manera en que la psicología puede aportar conocimiento pertinente a las formas y fines del proceso social educativo (…) constituye un campo de intersección entre la educación como ínter disciplina y la psicología como disciplina científica. La psicología tiene como encargo de conocimiento el comportamiento del individuo con relación al comportamiento de otros individuos y los objetos y acontecimientos que le rodean. Por ello, su contribución al proceso educativo radica en el análisis e investigación del individuo que se educa, es decir, del individuo que aprende a ser competente en los distintos ámbitos y niveles de organización de la vida social” (p. 1-2).

Obs. 4: Otra paradoja –otras se pueden encontrar en: http://www.facebook.com/notes/bryan-f%C3%A9lix-aguirre-jaqui/paradojas-en-mi-facultad-de-psicolog%C3%ADa/216621101711318, lo que se podrán entender mejor después de leer todo este ensayo- que complementa hasta fundamenta la idea anterior, es la posición histórica que tomó la Psicología, justamente “en el momento en que el conocimiento científico se estructura con base en la “especificidad” (integrada) de sus objetos de estudio y métodos asociados (al margen de las relaciones multi e interdiscilinares que se establecen) (…) destaque por cubrir bajo su nombre a múltiples disciplinas paralelas, divergentes muchas de ellas, que reclaman, de un modo u otro, la legitimidad exclusiva del nombre compartido” (Ribes, 2004, p. 11). El concepto de “disciplina” al que se refiere acá, es el de la acepción de “disciplina psicológica” (se verá en “disciplina”).


b) Teoría científica-práctica: En Psicología existen estas “variaciones del primero”. Son aquellas estructuras de conocimiento básico-analítico que finalizan en criterios de aplicabilidad “sintética” de “contacto directo” con la sociedad, llamadas también, “profesiones-científicas”. El error consiste en suponer que los científicos (interdisciplinarios, por ejemplo), de su “teoría”, brindan los conocimientos “para que ellos”, practicantes de la “misma teoría o lógica de conocimiento”, “ejerzan esos conocimientos”. Históricamente, en Psicología se entendió casi siempre así, por su naturaleza de “aparecimiento dados en distintas prácticas en forma de tecnologías” como si esta fuese un conocimiento suficiente o por lo menos, que comprenda una realidad disciplinaria-profesional, como, por ejemplo, la Educación (un excelente debate posteriormente).

Obs.1: Fíjense que de las cuatro formas de Psicologías “aparecidas” en el siglo XX, tenemos a dos que suponen la intervención directa en la Sociedad (Ribes, 2004) –y fíjense como aún prevalece dicha distinción, además de que aquella sigue “distanciándonos” en paradigma, y desarrollando aún nuevos-: 1. el estudio experimental de los fenómenos mentales o la experiencia subjetiva; 2. la extensión de los estudios del sistema nervioso y la evolución biológica; 3. el estudio del comportamiento de los organismos, la extrapolación de estos resultados animal-hombre, y su intervención en la sociedad; 4. desarrollo de técnicas de medición y las intervenciones en las diversas actividades humanas (salud, organizaciones, etc.).

Obs. 2: Como se verá posteriormente, la falacia de la dicotomía (relación de contradicción, u opuestos, u antonimia, etc.) entre Ciencia Aplicada y Ciencia Básica, generó en esta última, el prejuicio de “No aplicada”. Por lo que se generó en Psicología, la idea de que una “ciencia genera conocimientos, pero que sean aplicativos, “en el sentido”, de resolver problemas con base en profesiones disciplinarias (el caso del Conductismo). Esta idea, casi generalizada en la Psicología, posibilita el fenómeno del Pragmatismo tanto I (confusión entre “disciplinas” como paradigmas psicológicos que se combinan y mezclan), como II (confusión entre  “disciplinas” científicas con disciplinas profesionales) y que, PARADÓJICAMENTE, en el primer caso y la mayoría del segundo caso de Pragmatismo, no se consideran -ni se considerarían en un futuro próximo o lejano- como teorías científicas-prácticas-. Toda ciencia se “aplica”, pero no en forma profesionalizada, sino desprofesionalizante, es decir, de manera indirecta aportando los conocimientos generados (un debate que se dará posteriormente en otra nota relacionado a la Psicología).

Obs. 3: Aunque escapa de los objetivos del presente ensayo, la revisión entre ciencia y tecnología en Psicología (De si es Tecnociencia o ciencia y aplicación convergen en disciplinas distintas), sólo mencionaré que de esta corriente de práctica social, hubo y hay dos: pragmática (según la demanda histórica, empezada desde el Psicoanálisis en adelante), y la científica (desde su definición epistémica en adelante). Fue originalmente la Modificación de Conducta con el Análisis conductual aplicado quienes trataron de invertir en Psicología, esta brecha existente entre sistematicidad y aplicación –casi exclusivamente clínica-, en los cuales no sólo se encontró un creciente interés en el rigor metodológico y la eficacia de las prácticas, sino también en la delimitación conceptual de los problemas o temas que se abordaban. Sin embargo estas se diferenciaron. La Modificación de la Conducta optó –para el paradigma de la TRC- por priorizar los efectos o eficacia de los procedimientos y técnicas en situaciones específicas –es decir, las variables dependientes-, terminando en la fundamentación clínica aplicativa sobre el cuestionamiento en el laboratorio: “Así, proliferaron los minimodelos clínicos-experimentales que tenían origen en concepciones diferentes de la filosofía de la ciencia y la metodología de investigación derivada del conductismo radical o analítico” (Ribes, 1982, p. 78). Por otro lado, -y lamentablemente- se creó la dicotomía con el ACA, que priorizaba la investigación –las variables independientes- más que en la aplicación, puesto que, la situación actual de la Psicología lo ameritaba, y esto justamente nos resuelve la pregunta de por qué se consideran incompatibles sólo por priorizar lo uno y lo otro. Para Ribes (1972), la Psicología aún no se encontraba en el estado para desarrollar tecnología por no cumplir los siguientes requisitos fundamentales (y habrá que preguntarnos si los cumplimos total o parcialmente ahora): a) Cuerpo científico básico y aplicado que da fundamento teórico y metodológico a las técnicas; b) Lenguaje común que permita la evaluación de la aplicación tecnológica, y c) Criterios sociales explícitos respecto a las condiciones y características de aplicación. En resumen, surgieron posteriormente de la modificación de la conducta, la terapia conductual (que es otro debate sus relaciones, semejanzas, diferencias. Véase en: http://redalyc.uaemex.mx/pdf/805/80540101.pdf ), las terapias de orientación conductual mediacional (neoconductistas), las terapias basadas en el aprendizaje social, y las terapias de orientación cognitivo-conductual. Todas ellas, con distintas filosofías distintas –si se les puede llamar así-, implícitas las mayorías de ellas. El análisis del por qué sucedió esto, del por qué no se debe de pensar que es posible la tecnociencia en las condiciones actuales de Psicología, que es equívoco el pensar que esta relación fue, en principio, exitosa, del fallo de carencia en demarcación histórica de estas, los límites de la extrapolación de los hallazgos experimentales y clínicos, la irreductibilidad del comportamiento humano sobre el comportamiento animal, los problemas en la limitaciones de la comprensión del comportamiento por las limitaciones teóricas subyacentes, el reduccionismo de distintos tipos, la naturaleza de la tecnología psicológica, y por último, la naturaleza profesional del PSICÓLOGO, son motivos para un nota posterior para entender mejor este fenómeno: NO EXISTEN EN PSICOLOGÍA, TEORÍAS CIENTÍFICAS-PRÁCTICAS.

c) Como teoría “ordinaria”.  Entiéndase a ordinario por el tipo o naturaleza del lenguaje de sus proposiciones y palabras. Son aquellas estructuras de “enunciados generales” que no se constituyen “conocimientos básicos” (no lenguaje técnico-científico; no análisis conceptual experimental). Ejemplos son las “teorías” humanísticas (Maslow, Rogers), la mayoría de enfoques (en su uso como “teoría)  que encontramos en la Psicología social,  Organizacional, Industrial, etc. Éstas se constituyen, para la Psicología, la gran mayoría en lo que se refiere a las estructuras de conocimiento de los fenómenos que pretenden comprender, poseyendo distintas naturalezas de acuerdo a su amplitud, métodos, disciplinas constitutivas, disciplinas originarias (en el sentido de que se pretende para la Psicología, la utilización parcial o completa de postulados de otras disciplinas distinta a ella, por ejemplo, Teorías de la Educación, Teorías biologicistas, etc.) (La amplitud de éstas, hace imposible su análisis, lo que se constituiría en un buen debate posterior, una sistematización de ellas). Es a lo que yo llamo, teorizar por teorizar o sin análisis experimental: LA EXPERIENCIA APLICATIVA COMO LA CIENCIA BÁSICA SUFICIENTE DEL PSICÓLOGO.

Obs. 1.: El otro mito que acompaña a todas ellas, es la profesionalización de “sus teorías” ordinarias, en el sentido de que, como cualquier lego o no lego en Psicología puede evidenciar, todas fueron desarrolladas originalmente para la solución de un fenómeno de la realidad psicológica (psicologismo) o problema social. La demanda social, muchas veces a obligado a “los psicólogos” como los entendedores de la conducta del hombre, a crear tecnologías en primera instancia en los espacios los cuales ni el sociólogo ni el biólogo le competían (el poder sugestivo de un placebo, lo “psico-somático”; “la capacidad de hacer bien en distintos desempeños de las personas”, entre otros: EL ENTENDIMIENTO REDUCCIONISTA DE LAS CIENCIAS COMO POSICIONES FRAGMENTADAS, POSIBILITO LA CONFUSIÓN DE LA PSICOLOGÍA COMO UNA POSIBLE CIENCIA BÁSICA CON APLICIACIONES SOCIALES, violando así, su lógica categorial como monodisciplina, “transformádola” en la quimera inter-multi-trans-disciplinaria que constituye –a parte de la otra quimera paradigmática que hemos construido-).

Obs. 2: El grado de sistematización de estas “teorías del lenguaje ordinario”, es mínima con respecto a la precisión conceptual que se requiere, evidentemente, cuando se tratan de seguir estos objetivos. La vaguedad y poca exactitud de los significados de los términos, el error categorial de tratar lenguaje ordinario como multívoco, la no utilización de un lenguaje especializado para referenciar “lo regular” en los “hechos”, la “subjetividad” (prácticas lingüísticas del sujeto y no causas de ellas), el aparente “análisis sintético sin análisis” que les da su “experiencia”, la suposición de las “teorías generalistas o absolutas” y la suposición de que las teorías podrían ser todas “particularistas” (Aquellos que no salen de esa dicotomía absurda de “generalizar los conocimientos y sus categorías”), el nivel de “abstracción” de los postulados –como términos- ordinarios que pueden “no aterrizar en el camino”, los errores de delimitación disciplinaria y el riesgo del reduccionismo siempre latente, criterios de verdad o rigurosidad, y con la misma importancia, la naturaleza del fenómeno o conjunto de fenómenos que pretender describir-explicar (que puede ir desde grupos en determinadas situaciones, realidad sociales, comportamientos simples reflejos, comportamientos complejos de la cotidianidad, entre otros), pueden, de antemano, ser rechazadas por una comunidad científica que busca la explicación “mejor” (amplia, útil explicativamente, útil metodológicamente, falseable y no falseada, progresista y acumulativa, manejable como instrumento, acorde con los condicionamientos socio-históricos, etc. Elegir el que “más les convenga”). Claro, a menos que no se quiera de la Psicología, convertirla en Ciencia (lo que por antonomasia, es una paradoja puesto que no hay Psicología sin que signifique conocimiento cinético especializado, además de un suicidio intelectual personal).

Obs. 3: Y como la Psicología no puede compararse con el debate –hasta los clichés clásicos- de las ciencias “por debajo de el” (química, física y biología), es posible que buena parte de ella (osea, lasteorías "del lenguaje ordinario"), se sustenten bajo estos postulados sin que haya razón alguna para refutarlos, si necesariamente estos postulados son evidente para muchos nosotros, como términos en su “uso legítimo”, y para otros, como “usos paradigmáticos”, además de “usos tecnificados pero útiles”. En otro comentario, aduje que saber sobre el qué (o el cómo) de la conducta humana, no implicaba poseer un lenguaje científico, sólo por que estas “aparente regularidades” pueden ser fruto de nuestra experiencia directa con aquellas (por que “estamos inmersos” en su “especificidad”, pero no en el término analítico, sino coloquial puesto que no “hay realidad psicológica como la Educativa o la Empresarial, sino “dimensión”, y esta es analítica; pero es posible referirnos, en términos analíticos, que estamos inmersos en los fenómenos sociales: “La psicología conductual es la disciplina experimental de las ciencias sociales” en Ribes, 2010, p. 75). Que decir del conocimiento práctico (CÓMO HACER CON EL QUÉ) que se supone también, equívocamente, "conocimiento científico". La(s) Psicología(s) no se basan en “regularidades”, sino en lo “regular” del comportamiento como dimensión específica que encuentra en las distintas situaciones sociales (economía, salud, derecho, moral, etc.): EL PSICÓLOGO NO ES CIENTÍFICO, ES UN EXPERTO DE UN ÁMBITO ESPECÍFICO POR SU EXPERIENCIA EN AQUEL.


2. Enfoque: “Enfocar” significa dar luz mediante un lente, a algo para “su nitidez”, lo que pasó, a “su comprensión”: Enfocar en “ver algo de un punto de vista para tenerlo más claro” (y se queda ahí la definición). Por lo tanto, strictus sensus, una “psicología”, no es un enfoque, sino que ella “enfoca” un problema en la suposición de esclarecerlo. Las psicologías enfocan (o deberían de hacerlo), pero en sí mismas no se consideran como esta actividad esclarecedora. Sin embargo, es posible identificar dos acepciones de este término,  en donde nos serviremos para el análisis, de la dicotomía sujeto y objeto.

a) Enfocar con una cámara o como “Paradigma” (en el sentido ambiguo por general). Es cuando se enfoca o un paisaje, o un grupo de personas, u otro grupo de personas. Siempre como objetos completos a los que se quiere fotografiar. Depende del punto de vista del sujeto o fotógrafo. Es punto de vista, en Psicología, se consideran como puntos de vista divergentes (o fotos de este objeto o de este otro) de actuar sobre algo, lo que imposibilita un eclecticismo, o integracionismo o conveniencia entre estos (es imposible enfocar un paisaje y al mismo tiempo otro).  Sin irnos demasiado lejos, la currícula “ecléctica” de la Facultad de Psicología de la UNFV en Perú, se define de esta manera para que “cada psicólogo” siguiera una línea o camino psicológico específico (justamente es ello, una mallacurricular), en el cual encontramos Teorías cognitivas, Teorías “Humanistas”, Teorías Psicoanalíticas, e históricamente ausente, Teoría de la conducta. Este es el uso del término enfoque de manera “intuitiva u ordinaria” o de “teoría ordinaria en el contexto pragmático” (generalizada). Existe otro uso que puede referir al significado de “disciplina psicológica” (planteada por Emilio Ribes, se verá posteriormente), en el contexto científico.

Ob. 1: Para complementar y concluir el análisis de los “paradigmas psicológicos”, “enfoques de cámara” o de “teorías ordinarias”, un estudio sólo en el contexto de las psicoterapias, había identificado casi 250 de ellas (Henrik, 1980, citado en Dahab, Rivadeneyra, y Minici, s.f.; Parloff, 1987, citado en Myers y Sigaloff, 2005), y cuatro años más tarde, Kazdin (1984, Dahab y cols., op. cit) como Karasu citan aproximadamente más de 400 modalidades. Imaginemos pues, cuantas “herramientas” terapéuticas existen en el repertorio que “todo psicólogo puede utilizar”, o por lo menos, esto se quiere pensar de todo esto, como si se tapara al Dios Sol con un dedo (ninguna tecnología se considera aislada de los conocimientos inter-disciplinarios que alberga, la metodología que utilizan, y la especificidad lógica-conceptual que abordan). Y como se puede predecir fácilmente, la mitad de éstas se consideran eclécticas (y en ellas, integrativas, que es un eclecticismo que trata de “Integrar” todo lo existente, sea conceptual y técnico), por lo que la otra mitad, se consideran psicoterapias con teoría propia. Se evidencia acá, las consecuencias que se poseen por “pensar desde otra perspectiva”, o usar de otra forma un mismo concepto (agárrate nominalista), por lo que se aprovecha, dar cuenta de estos condicionamientos, la mayoría tácitos en nuestro discurrir conductual.

b) Enfocar con un microscopio o como “prioridad morfológica”. Se da “desde el punto de vista del objeto”, es decir, en la “propiedad”, “parte” o “nivel de observancia” distintos de un solo objeto (o “sujeto psicológico”). Contrario al anterior, son formas divergentes sobre el aparente énfasis que se le pueda poner al –nivel de- enfoque, en el caso de la Psicología, a los distintos sistemas de morfología elementales: Los cognoscitivos en el Lenguaje (VERBAL), los humanísticos en las afecciones y/o procesos senso-perceptuales (SENSORIAL), “los conductistas en las acciones” (MOTOR), el aprendizaje y la motivación; y posiblemente, los psicoanalistas en el sistema inconsciente de todos ellos). Este uso del término parte equívocamente de la premisa de que es posible unificar “los enfoques” con el objetivo de tener una explicación más completa (cognoscitivos y la agregación de las variables mediacionales entre el ambiente y el organismo), más holística (“el todo es mayor que la suma de sus partes”. Principio básico de la Gestalt), más analítica (la Psicología conductista y el Análisis del Comportamiento), y “posiblemente”, más profunda (el Psicoanálisis y el estudio de los mecanismo, procesos y/o fenómenos inconscientes) de la conducta de los organismos, y a veces con algunos de ellos, sólo de la humana (El error de una Psicología como exclusividad del hombre, violando la continuidad biológica de las especies) (Fíjense que la Psicología Tradicional cognoscitiva hasta las “teorías modernas”, caen en el error de estudiar estas morfologías de manera separada dentro de sus axiomas respectivos). Las posturas eclécticas e integracionistas (Humanísticas, psicoanalíticas y psicodinámicas) encuentran su justificación en esta perspectiva de “enfoque”.

Obs. 1: Esta observación casi metafísica que se tiene en muchos psicólogos, se trata de un error en la Psicología tradicional de, aunque de identificarlos, aislar erróneamente estos tres grupos de comportamientos desde el punto de vista morfológico, que son “las formas que asume el hacer del organismo o individuo comportándose en términos de sus movimientos y sus emisiones acústicas” (Ribes, 1994, p.143). No se dice que está mal, tal “procedimiento analítico”, sino que dicho procedimiento se da mediante la presunción de autonomía funcional de cada conjunto: El Aprendizaje es un proceso mental autónomo, la motivación es un proceso mental autónomo, el pensamiento es otro proceso mental, el razonamiento es otro proceso mental superior, de igual forma es la memoria, etc. Y es incuestionable que el análisis de la conducta en la perspectiva del condicionamiento operante “asoma” esta presunción – la conducta lingüística como “tipo de conducta”- (Ribes, 1994): “Estas tres categorías de comportamiento nunca ocurren aisladas. Exceptuando algunas especies primitivas en la filogenia animal en las que se confunden las funciones sensoriales con las de nutrición (moluscos fijos, etc.), toda conducta sensorial se da siempre acompañada de alguna forma de motricidad parasensorial (conductas de orientación o similares), a la vez que toda conducta motriz se ve acompañadanecesariamente  de su reafrentación sensorial. En el caso del comportamiento verbal es vidente que, en sus distintas modalidades (leer, escribir, escuchar, hablar, gesticular y observar), se confunden las tres categorías morfológicas” (p. 148).

Obs. 2: Creo que el Dr. Emilio Ribes (2000), lo dice con la contundencia que lo significa, hasta quizá, sea el único que lo ha dicho o tenga la calidad y justicia para hacerlo: “Sin embargo, es importante señalar que los psicólogos hemos perpetuado esta insensatez al suponer la existencia de una sola psicología, al plantear que las distintas psicologías estudian en realidad campos de fenómenos complementarios de un universo empírico coherente, y al suponer que los conceptos y datos de las teorías amparadas por distintos paradigmas son complementarios e integrables. El eclecticismo, que es el resultado de esta suposición llevado a sus últimas consecuencias, no es más que un producto aberrante de la confusión conceptual y de la carencia de un compromiso explícito con los supuestos que fundamentan a cada psicología y su aplicabilidad” (p. 383).


3. Corriente: Se han definido de diversas formas (aparte de las abundantes que hay) en el sentido disciplinario: corrientes filosóficas, corrientes literarias, corrientes económicas, corrientes psicoterapéuicas, pedagógicas, artísticas, etc. Es posible que, en general, parte de la idea generalizada de “corriente del pensamiento”, o “escuela de pensamiento” entre otros términos asociados. Como puede apreciarse, estos “Usos” del término se dan de manera indiscriminada además de indiferente a la lógica de la disciplina a tratar, científica o tecnológica, básica o aplicada, etc., por lo que se define como término multívoco, en suma, identificado en dos grandes grupos:

a) Como “paradigma”, es cuando se refiere por corriente a “escuela”, en el sentido de “admitido por el uso común o costumbre” (acepción 7 en la RAE) y lo apreciamos como “corriente latinoamericana, corriente europea, corriente norteamericana, etc.” Por otro lado, aunque algunos han tratado de diferenciar este uso como más general al uso de “enfoque” – enfoque constructivista como corrientepedagógica; enfoque constructivista como corriente psicológica, etc.- (Cerezo, 2007), es decir, “corriente” como disciplina “profesional o científica”. En la literatura amplia de la Psicología, se puede encontrar fácilmente que también se refieren a “corriente como enfoque”: que diseña una línea de estudio de un fenómeno, investigación y métodos respectivos. Encontramos el uso de corriente como “enfoque” o corriente humanística, corriente psicoanalista, corriente cognitivista (pretenciosamente,las principales o únicas). Y obviamente están aquellos que de manera indiscriminada utilizan enfoque y corriente como lo mismo.

b) Como “moda”. El Dr. Emilio Ribes en más de una ocasión se ha referido a “las psicologías” (de manera ambigua) como “modas psicológicas”, o lo que está en costumbre, lo que es “corriente” o usual, lo que está en boga, lo que se usa en el presente en un determinado contexto, etc. Esta definición, se escapa de la rigurosidad que se posee cuando se quiere definir a las psicologías como ciencias, qué tipo de disciplinas o profesiones, por lo que al mismo tiempo, se salva de este problema insoluble ante el uso indiscriminado de los conceptos presentados en el ensayo para con “las psicologías” (de manera ambigua). “Una moda psicológica” es lo que “se estila”, en el sentido de que el sujeto se adapta a lo referencial en la mayoría, en el lugar en que se encuentra.


4. Movimiento: En la historia –este es el criterio- del conocimiento, movimiento se ha referido a las tendencias de pensamiento que a) se estuvieron desarrollando desde sus orígenes (Limentani, 2004) b) que su carácter sea de innovación y cambio (sexta acepción en RAE) por lo que muchas veces se le ha asociado con  “Revolucionario” en Historia, y en Psicología, “revolución”; y/o que significan también como “periodos” históricos de pensamiento (Movimiento grecorromano, Movimiento humanista). Como es de esperarse, se pueden encontrar también referencias de Movimiento psicoanalítico, movimiento conductista, movimiento humanista, entre otros, distintamente de estos tres criterios o relacionados entre ellos.


5. Abordaje: Es acercar una embarcación a otra y dar paso a una de ellas con intensiones de combate (RAE, Larousse). Aunque no se encuentran otras acepciones, en “abordar”, se le amplia a “acercarse a alguien para dialogar o tocar un asunto” (4ta acepción RAE), “plantear un asunto o tema” (6ta acepción RAE). Si abordaje es tratar sobre un tema, por lo que abordaje terapéutico es tratar sobre el tema terapéutico con alguien, se genera la confusión cuando en el contexto, lo que se ha querido decir con abordaje terapéutico, es tratamiento terapéutico. Por otro lado, se utiliza “abordaje” también, como “punto de vista”, como “tomar algo desde esta posición”, en el caso de la Psicología, con los enfoques (en el sentido ambiguo u ordinario), por ejemplo, abordaje conductista, cognitivo-conductual, entre otros (mayormente, en el contexto clínico). Luego tenemos otras dos acepciones, entre abordaje científico como garantía en una investigación (el abordaje de una dimensión de la realidad como garantía de algún estudio específico), y abordaje utilizado como “labor”, “trabajo” (abordaje educativo, técnico, administrativo, etc.), es decir, cuando los distintos actores sociales o profesionales, ejercen su disciplina tecnológica en distintas formas variadas y específicas a ellas sobre diversos asuntos, problemas, etc. Tenemos así cuatro acepciones: Por un lado, a) abordaje como tratar un tema específico (terapéutico), b) como tratar desde un punto de vista o enfoque psicológico (en sentido ambiguo, usualmente terapéutico), y por otro lado, c) como garantía por tratarse de un estudio o investigación científica, y d) como labor del profesional en un tema específico.


6. Modelo. Este es otro término problemático, cuando se le discute en Teoría de conocimiento científico (¿Habrá otro tipo de conocimiento? Y si no lo hay, está demás decirle “científico”. Y si hay, entonces la Epistemología sería una forma más de conocer el mundo…. Un excelente debate contemporáneo para después), o Epistemología, y se le toma como sinónimo de “ejemplo”, o “ejemplar” o “paradigma” (el cual se discutirá más abajo).

a) Como arquetipo o punto de referencia para imitar o reproducir (1ra acepción RAE). En mi caso, me refiero muchas veces al Interconductismo como “modelo”, puesto que, desde un punto de vista lógico categorial, o de fundamentación epistemológica, o de superación de anomalías, o de desarrollo conceptual, o de sistematicidad analítica, o de análisis lingüístico, etc., puedo asegurar esta “Psicología” (como tratado onto-epistémico), se puede “imitar” en nuestras investigaciones, “seguirle” como filosofía de vida, “reproducirlo” en nuestras vidas académicas. Esta acepción se ha extendido cuando se entiende que una teoría científica que parte de un objeto específico metafísico, y éste parte de un tratado de lo que se considera que “es” (ontología) y “cómo se le estudia” (epistemología), los cuales se formulan como “arquetipos” o formas tácitas o explícitas de referencialidad de nuestras acciones que se guían o dirigen bajo aquellos (no necesariamente como imitaciones aproximadas de esculpir alguna imagen, sino bajo el significado de “la dirección, de guía, de referencia, etc.”.). Se apreciará mejor en la discusión de “Paradigma”.

c) Como “representación de algo”, o “Sistema de representaciones” (para representar un fenómeno, en su mayoría, modelos matemáticos o de otros lenguajes formales) (que no es “teoría” en sí misma). En esta acepción, “adoptar un modelo”, es a) posible que nos refiramos en Psicología como “enfoque” (desde un contexto ambiguo, u “ordinario”) o modelo cognitivo-conductual, conductual, conductual cognitivo, etc.; que nos refiramos a b) método (hacer bajo alguna normativa), como seguir el método o modelo científico, método o modelo estadístico, método o modelo cualitativo, entre otras acepciones distintas; y hasta a veces, como c) “enfoque” terapéutico (modelo psicodinámico, modelo conductual, etc.), que es o son las formas de representar la relación terapeuta-usuario (de su cambio, sus mecanismos “subyacentes”, sus factores envolventes, sus criterios de aplicabilidad, de “efectividad”, de las funciones respectivas de los protagonistas, de su “procedencia” disciplinaria, etc.).

d) Como Moda. Ya se ha dicho que cuando hablamos de Psicologías, y mientras no se expliciten o no se encuentre en un contexto sistemático y técnico del uso de las palabras, sería conveniente referirse a éstas como “modas” o modos en que se estilan o se adoptan por que la mayoría lo sigue o referencia como tal. Todo esto, puesto que es evidente que, en la actualidad, aparecen estas llamadas panaceaspsicológicas que se piensa que van a resolver los problemas humanos (casi hegemónicamente, hallados en el contexto clínico. Es un problema que “la Clínica”, siga hegemonizando “los enfoques” en psicología cuando en cada contexto social o institucional, encontramos “Psicología” y, efectivamente, encontramos “muchas psicologías” (en otro juego de lenguaje). Entonces, estas “modas” comoescobas nuevaso el último grito de la tecnologíao lo más eficiente empíricamente comprobado, entre otros, comienzan a estilarse por las razones de publicidad presentadas, y las comunidades universitarias venideras a “adoptarlas” – o a adaptarse a aquellas-. ¿Qué está de moda hoy en mi Universidad? Y cada uno de ustedes tendrán distintas respuestas: El psicoanálisis, los enfoques cognitivos-conductuales, las terapias sistémicas, el eclecticismo, etc.



7. Disciplina. En su tercera acepción la RAE, la refiere como Ciencia, pero en la primera, como una “Instrucción de algo”. Este último concepto, nos permite dar cuenta de la flexibilidad del término, lo que será posible distinguirlo de varias maneras.

a) Disciplina como “Ciencia”.

I. Perspectiva primera:

a.1. Como Disciplinas científicas.
Como Monodisciplina.
Física.
Biología.
Psicología.
Química.

a.2. Como Interdisciplina o Interciencia (M. Bunge).
Geofísica.
Biofísica.
Astrofísica.
Neuropsicología.

a.3. Como Multidisciplina.

a.4. Como Transdiscplina.

b) Disciplinas como “Profesión” (Muchas perspectivas).
Administración.

Contabilidad.
Medicina.
Transpoerte.
Urbanismo.
Agricultura.
Electrónica.
Ganadería.
Industria.
Lingüística aplicada.
Pesca.
Telecomunicación.
El trabajo social.


b) Como “enfoque psicológico” o “disciplina psicológica”.
b.1. Como enfoque psicológico disciplinario.

b.2. Como disciplina psicológica que demanda socialmente.


II. Perspectiva segunda:
a.1. Como tecnociencia.


III… Otras perspectivas (Incompleto).


9) Paradigma.

a) Como escuela. Se debe diferenciar esta acepción, que empezó originalmente en la Filosofía Occidental antigua como partes de la “enseñanza” que se impartían en las instituciones educativas de esa época (foros, academias), en el cual un “maestro” impartía su pensamiento respecto al mundo –casi siempre en oposición a una escuela(s) rival(es) de aquella época. Este concepto se ha extendido en la historia de la Filosofía, como “corriente de pensamiento”, “corriente filosófica”, “doctrina filosófica”, “movimiento filosófico”. Se excusa que el término de “Paradigma” es un uso originario –además de contemporáneo- en la historia de las “Teorías científicas”. Ejemplos son: Escuela de Mileto, Epicureísmo, Pitagóricos, Estoicismo, Escuela de Oxford, hasta el Marxismo, Vitalismo, Estructuralismo, Existencialismo, etc.

I. Perspectiva Kuhniana.

b) Como ejemplar.

c) Como Matriz disciplinaria.


III. Perspectiva de otros (Incompleto)


10) Ciencia. Perspectivas distintas en las dicotomías a continuación (Incompleto).

a)     Como ciencia pura-básica vs. Ciencia aplicada.

b)     Como ciencia teórica vs. Como ciencia experimental.

c)      Como ciencia natural vs. Como ciencia social.

d)     Como ciencia formal vs. Ciencia fáctica.

e)     Como ciencia dura vs. Ciencia blanda.



CONCLUSIONES (Incompleto)

RECOMENDACIONES (Incompleto)


Referencias.

Cerezo, H. (2007). Corrientes pedagógicas contemporáneas. Odiseo, revista electrónica de pedagogía, 4, (7). Recuperado el {dia, mes y año} de:  http://www.odiseo.com.mx/2006/07/cerezo-corrientes.html

Dahab, J., Rivadenerya, C., y Minici, A. (s.f.) ¿Psicoterapia global o tratamiento psicológico específico? Disponible en:
http://www.cognitivoconductual.org/content.php?a=45

Limentani, A. (2004) El movimiento psicoanalítico durante la guerra (1939-1945) según los archivos de la Asociación Psicoanalítica Internacional. Psicoanálisis e Instituciones. Revista de Psicoanálisis, Vol. 26, núm. 3. 

Myers, D., y Sigaloff, P. (2005) Psicología (7ª ed.). Bs.As.: Ed. Médica Panamericana.

Ribes, E. (2000) Las Psicologías y la definición de sus Objetos de conocimiento. Revista Mexicana del Análisis del Comportamiento, Vol. 26, Num. 3, pp. 367-383.

Ribes, E. (2004) Psicología Interconductual. Contribuciones en honor a J. R Kantor. México: Universidad de Guadalajara.

Ribes, E. (2004b). Psicología, educación y análisis de la conducta.
En S. Castañeda (Editora), Educación, Aprendizaje y Cognición.
Teoría en la práctica. México: Editorial el Manual Moderno,
pp. 15-26.

Ribes, E. (2004) ¿Es posible unificar los criterios sobre los que se concibe la Psicología? Suma Psicológica, Vol. 11, No. 1, pp. 9-28.

Ribes, E. (2010) Teoría de la Conducta 2. Avances y extensiones. México: Trillas.



Si alguna vez estuviste seguro de tus términos, no confundas términos con conceptos, no confundas uso con superficialidad... en realidad, si miras mejor, es posible que tus pies estén perfectamente sobre el aire, o quizá, en las nubes "inexistentes" sobre un desierto... LA MÁSCARA NO ES COBARDÍA, ES IDENTIFICACIÓN!!

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